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La Crónica de Guadalajara
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Martes, 26 de septiembre de 2017

Anticipar el pasado (o el día que Ahora gobierne en Guadalajara)

Actualizado 12 diciembre 2016 11:51  
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La cualidad más universalmente reconocida de los periodistas es la de anticipar el pasado. Es difícil de explicar que los obituarios no sean el género más prestigiado en el oficio, máxime cuando el ejercicio más habitual y honesto entre los que lo practican es el de dejar constancia de lo que ya ha sido. Mientras somos enterradores de la realidad, vamos disimulando nuestras carencias. Cuando nos revestimos de oráculos, lo habitual es que la caguemos.

Para solaz de la concurrencia que pase por aquí y se anime a leer estas líneas, pongámonos a divagar sobre el futuro, sin ánimo de acertar sino sólo de divertir. O de asustar. O de hacer salivar a los que en teoría salgan mejor librados...

Supongamos que el fin del mundo sigue tardando en llegar y que en 2019 hay elecciones municipales, como parece probable.

Supongamos que hasta las estribaciones de mayo de ese año ha llegado como alcalde de Guadalajara Antonio Román Jasanada. Eso es posible, salvo que se canse de su propio cansancio.

Supongamos que el vicealcalde Carnicero es leal a su protector y se marcha con él.

Supongamos, como alternativa, que Carnicero se queda a cargo del cortijo.

Supongamos lo que supongamos, sin la beatífica presencia en los carteles de Román, ni el más espídico asesor del Grupo Popular estará por intentar convencer a nadie de que el PP podrá recuperar la mayoría absoluta perdida desde 2015.

Supongamos que Ciudadanos sigue existiendo por entonces, que quizá sea mucho suponer.

Supongamos, que aun existiendo, a los "naranjas" les cueste más que anteayer cada concejal, lo que no sólo hace improbable que crezcan, sino previsible que reduzcan su presencia en el Consistorio, limitada al jefe de la cosa... si su incesante peregrinar por La Mancha no le hace olvidar a Alejandro Ruiz dónde está la Plaza Mayor de Guadalajara y de dónde cobra e incluso por qué lo hace.

Supongamos que la mengua que se avizora en Ciudadanos se suma a la mengua electoral que cualquier candidato que no sea Román casi asegura.

Supongamos que Susana Díaz no consigue acabar con el PSOE en los próximos dos años.

Supongamos que a Daniel Jiménez le buscan otro asiento.

Supongamos que, cautivo y desarmado el ejército rebelde de la Agrupación Local, las fuerzas de Pablo Bellido encuentran candidata a la Alcaldía que no se dé a la fuga y que se presente a las elecciones.

Supongamos que el curso biológico natural no se acelera y al PSOE de Guadalajara no se le defuncionan más votantes que los propios de la curva demográfica suavemente descendente y que, por tanto, sólo pierden un concejal de los pocos que ya tienen.

Supongamos que a Pablo Iglesias no le ha dado aún la alferecía latente de leninista transmutado en estalinista purgador y aún le queda cuajo para aparecerse como Cristo Redentor para laicos sin cultura religiosa, seguidores de la nueva fe.

Supongamos que las marcas locales del Podemos/Queremos/Veremos siguen en pie y que el paro no se reduce, los sueldos no suben, la corrupción sigue en los titulares, La Sexta no cierra, la derecha más furibunda asola Europa y la falacia de que el Estado puede y debe resolverte la vida se mantiene como sinónimo de inalcanzada justicia social, contigo como beneficiario.

 Supongamos todo eso y veremos al casto José o a la casta Susana esperando ser ungidos de poder por la voluntad de las urnas.

Supongamos todo eso y esperemos el momento de que se cumplan o fallen los vaticinios.

Los periodistas, ya saben, solemos fallarlos. Falta poco para comprobarlo. Apenas dos años y medio. Que ustedes lo disfruten hasta entonces. Y también después.
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