Háganos su página de inicio   |   Añadir a favoritos

Jueves, 2 de septiembre de 2010
 
Un servicio facilitado por:
 
Búsqueda avanzada
en en
  Portada     Sucesos     Ciudad     Deportes     Provincia     Región     Sociedad     Cultura     Economía      Reportajes       Encuentros       Opinión       Hemeroteca       Servicios   
   Cartas  |  Con la música en los talones  |  Entre lo esencial y las grandes nadas ruidosas  |  Entre Molina y el mundo  |  Esto es así  |  La Marea  |  Puntos de encuentro  |  
Molina sigue su camino…
Actualizado 15 julio 2010  
Compartir: Comparte esta noticia en Facebook Comparte esta noticia en Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   ¿Algún error?   |   Enviar  |  
Carlos Sanz Establés   
Las asociaciones culturales y otros movimientos ciudadanos de los pueblos molineses se reunirán, el día 11 de agosto, en Molina de Aragón, en una jornada entre reivindicativa y festiva, que son cosas que además de no ir reñidas se ayudan mutuamente. Tiene su importancia este hecho, más aún porque puede conseguir aglutinar cerca de un centenar de asociaciones de todo el territorio en torno a una idea común: reivindicar la comarca.

Como no puede ser de otra manera, las asociaciones de amigos y culturales molinesas, además de otros colectivos suficientemente conocidos y reivindicativos, quieren mostrar con esta jornada su desazón ante tantas y tantas promesas incumplidas, durante años, con respecto a esta tierra.

Es consecuencia del abandono que perciben quienes viven en sus pueblos durante todo el año, y de aquellos otros que, aún habiendo tenido que abandonar la tierra, perciben a la vuelta por vacaciones la desolación, la desazón y la tristeza que viven los pueblos, cada año que pasa más solos y abandonados y sin que las eternas promesas de recuperación de la población den fruto alguno.

Este movimiento no desaprovecha la oportunidad de reivindicar, una y otra vez, las peticiones que ya conoce suficientemente la Administración pública española, desde la provincial a la regional y nacional: mejorar la sanidad, la educación, el transporte escolar y de viajeros, las nuevas tecnologías, la autovía de Molina, una política de montes adecuada… pero, en verdad, lo que realmente será importante para la zona es unir, en torno a esta idea, a todas las asociaciones de la comarca.

Esta convocatoria, de conseguirse el éxito de participación que esperan los organizadores, puede marcar en verdad un antes y un después para la comarca porque, de alguna manera, vendría a refrendar que todo el colectivo asociativo, que representa a la práctica totalidad de la población de los pueblos molineses, es plenamente consciente de la situación límite en la que vive este tierra y de la necesidad de caminar juntos en la defensa de sus intereses, que no son otros que conseguir que de verdad se apliquen políticas tendentes a recuperar población, que es la única manera posible de volver a tener peso especifico en el conjunto provincial.

No se debería perder de vista, por otra parte, que el éxito de esta convocatoria supondría un reprobación en toda regla a muchos alcaldes y otros representantes electos de la tierra, que se muestran muchas veces más preocupados por no incomodar a sus partidos políticos que por la defensa de los intereses reales de los pueblos, por más que me pese tener que escribir esto.

Si las asociaciones culturales y de amigos de los pueblos tienen que dar este paso es porque, evidentemente, ya han perdido toda su fe en sus propios representantes democráticos y esto no es bueno para nadie, pero debería ser un motivo de profunda reflexión no sólo por parte de los alcaldes de la comarca, también por quienes les dirigen políticamente desde Guadalajara o Toledo.

Como reflexión final, es bueno señalar que muchas de estas asociaciones llevan años trabajando desinteresadamente por sus pueblos, recuperando su cultura, sus tradiciones, luchando contra la marginación y el abandono, con una larga trayectoria muchas de ellas en distintos aspectos de interés para la tierra y además, merece la pena decirlo, son verdaderamente ajenas al juego político, les mueven criterios más ligados al corazón y a los sentimientos que a los intereses partidísimas, por muy legítimos que estos sean.
 Otros artículos de Entre Molina y el mundo
Silencios que atruenan por Molina
La tienda de Manolo
De acuerdo (sólo) para zumbarse
El compromiso pendiente del obispo
Tranquilos, que los ciudadanos pagan
¿Un insulto a los molineses?
Magdalena, en clave política
Políticos sin ojos
¿Qué está pasando?
De estercolero a parque público


Club La Crónica  /  Quienes Somos  /  Publicidad  /  Contactar  /  Aviso de privacidad  /    RSS