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La Crónica de Guadalajara
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Jueves, 17 de agosto de 2017

¿Dónde está el Palacio de Congresos?

Actualizado 7 febrero 2017 12:17  
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Están contentos en Toledo después de haber estado haciendo bolos por Sevilla y Carmona presentando la oferta de Castilla-La Mancha en lo referido al turismo de congresos, reuniones e incentivos. Lo han hecho en el Iberian MICE Forum, que es el mismo nombre de la razón social de la empresa de Barcelona que organiza el evento. Negocio sobre negocio.

La directora general de Turismo, Comercio y Artesanía, Ana Isabel Fernández Samper, ha destacado que la región tiene dos palacios de congresos "de alta capacidad", en Albacete y Toledo. Por alguna razón se ha olvidado del de Cuenca, por no entrar si los que tienen en Ciudad Real y hasta en Puertollano son palacios o pabellones, por el nombre y por el uso.

Asegura la siempre contenida directora general  que la asistencia a la susodicha feria se enmarca en el plan de actuación específico para el turismo MICE, diseñado en coordinación con los Convention Bureau provinciales y las diputaciones e incluido en el Plan Estratégico de Turismo de Castilla-La Mancha. Un torrente de referencias que no sabemos si son de aplicación para Guadalajara, donde ignorábamos la existencia de un Convention Bureau provincial ni nada que se le parezca.

Va para un lustro (o sea, cinco años, para los menos leídos) que el Ayuntamiento de Guadalajara quiso sobreponerse a la falta de Palacio de Congresos en la ciudad. Hasta una reunión hubo con los responsables de los principales establecimientos hosteleros de la capital "con el fin de establecer las líneas estratégicas para la promoción y comercialización de la ciudad de Guadalajara como destino turístico de congresos". Se quería consolidar la marca de "Guadalajara, Ciudad de Congresos". ¿Se acuerdan?

Una ciudad de congresos sin palacio de congresos es complicada de vender, pero se intentaba. Decían que para eso estaba el Teatro Auditorio Buero Vallejo, por ejemplo. Pretendían, en realidad, romper la espiral de desengaños de más de una década. Dos años antes, en 2010, José María Barreda aún prometía ante los micrófonos que la Junta de Comunidades iba a pagar el 90 por ciento del edificio. Es decir, 18 millones de euros contantes y sonantes. Lo dijo delante de Juan José Cercadillo como presidente de la Cámara de Comercio, institución que no hizo tampoco el Palacio que los anteriores dirigentes habían prometido junto al cuartel de los GEO. Por aquellos tiempos, también quería un gran edificio propio la CEOE que sigue presidiendo Agustín de Grandes. Lo iba a levantar en un suelo municipal, como la Cámara de Carlos García Llorente. Nada de nada. Ni unos, ni otros. 

El Ayuntamiento llegó a proponer otras tres parcelas de su propiedad para que los ladrillos se hicieran proyecto y habitaran entre nosotros: además de la del GEO, otra junto a "Los Girasoles" y dos más en la "rotonda del ciclista". Nada. Cero.

Tampoco, claro está, el Palacio de Congresos se construyó en la parte de término municipal próxima a la estación del AVE, como algunos intentaron en época del alcalde Alique, porque convenía a algunos. O a alguno.

Y si nos remontáramos más atrás, nos encontraríamos en donde hoy hay un Multiusos con grandes goteras administrativas, prueba de que no todo pasa por los juzgados en este país. El pabellón deportivo ocupa el sitio donde Bris y la Junta de Bono también encontraron campo de batalla para atrincherarse y no resolver nada. 

Esta es nuestra historia. Y este, nuestro Palacio de Congresos. Quizá porque nos lo merecemos. Tanto, que a veces es difícil distinguir entre lo que es enfermedad y lo que es síntoma en esta ciudad. Sería buena cosa saberlo, para confirmar si aún tenemos arreglo.
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