Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
Página inicioFavoritos
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
Jueves, 17 de agosto de 2017

Echániz y Page, unidos por el empleo

Actualizado 1 agosto 2016 16:03  
Compartir: Comparte esta noticia en Facebook Comparte esta noticia en Twitter Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   ¿Algún error?   |   Enviar  |     
Hace pocos días, a José Ignacio Echániz le hicieron una amable entrevista en una revista especializada en las cosas de la Sanidad. La autora conoce bien al interesado, pues ambos coincidieron en la Consejería de la toledana Avenida de Francia, trabajando la una a las órdenes del otro. En el texto, el alcarreño vallisoletano se recrea en su servicio militar como guerrillero y en su capacidad incombustible para avanzar, aunque sea dando un rodeo.

En estos tiempos en que el personal chapotea en la más absoluta desafección hacia nuestros representantes públicos, Echániz insiste en eso de decir que él está de paso en la política. Un largo paso de varias décadas, si es sólo uno, en el que además no faltó el tropiezo de cruzarse en el pasillo del Congreso con Cospedal cuando no debía. Eso le costó el escaño que tenía y padecer cuatro años de exilio en Castilla-La Mancha. Dura que es la vida al servicio del ciudadano.

Recuperada la normalidad en su trayectoría política, que pasa por Madrid y sigue por Madrid, dicen quienes le frecuentan que recuerda con agrado y añoranza lo mucho que aprendió sobre las cosas del Empleo en su última legislatura en la Carrera de San Jerónimo. Quiere aprovechar esa experiencia para nuevos destinos. ¿Por qué no ministeriales? Eso sí, siempre y cuando el amigo Mariano alumbre una solución para el actual laberinto institucional.

Sea quien sea el que ocupe en un futuro el sillón de la actual ministra onubense en funciones, de lo que estamos seguros es de que no se resistirá a asumir en primera persona (él o ella)  como un logro propio e intrasferible cualquier dato positivo que arrojen las listas del paro. ¡Como si tuviéramos el INEM para farolillos! Y si Echániz fuera el elegido lo haría, sin duda, con su conocida capacidad de expresión.

Hasta el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, apuntaba el pasado jueves en Albacete que éste es un año para "presumir" del descenso de parados en la región, pues por primera vez hay menos de 200.000 desempleados, bajando el paro a las cifras de 2011. Suficiente, pues, para que el actual Ejecutivo regional alardee de un mayor número de puestos de trabajo, como si eso fuera consecuencia directa de las medidas aplicadas desde Toledo y pagadas, mayormente, por ayuntamientos y diputaciones. García-Page, pese a todo, no renuncia a sentir una "satisfacción política y personal" cuando ve la EPA. Vale. Tranquilo. Otros se entretienen, para darse gusto, con otros vicios más privados e inconfesables.

Ni uno solo de los españoles que han encontrado un puesto de trabajo medianamente estable en los últimos años lo ha logrado exclusiva ni principalmente por las medidas de ninguno de los gobiernos, central o autonómico, que nos desgobiernan. En todos los casos ha podido más la iniciativa privada, sazonada con la coyuntura económica al compás de factores ajenos a nuestro país como la política económica general europea, el precio del petróleo, el flujo de capitales en Latinoamérica, la política china o el sursum corda vestido de lagarterana. Pero, nunca, jamás, ni de coña por lo que un político pueda colar de rondón en un decreto. Somos más globales de lo que creemos, mucho más de lo que muchos quisieran, infinitamente más de lo que ciertos populismos están dispuestos a aceptar.

Cuando Rajoy, Sánchez y Rivera demuestran día tras día que anteponen sus expectativas personales a cualquier atisbo de patriotismo -una palabra tan viejuna como necesaria- el que sus subalternos por el resto de España vayan también a lo suyo, no es pecado sino norma.

Echániz y y Page coinciden, además de en su capacidad para la supervivencia política, en que a ambos les gustan los toros. Saben bien lo que es recrearse en la suerte, tanto si estás ocupando el cargo que deseabas como mientras aspiras a conseguir el despacho que anhelas. Muy toreros ambos, en su lidia acreditan las más consolidadas técnicas prescritas en la tauromaquia, desde Cúchares para acá. El arte de manejar los engaños no les es desconocido; taurinamente hablando, naturalmente.

La solución del paro no está en ellos ni en ningún otro por estos andurriales, aunque se la atribuyan en tiempo presente o de futuro. Ambos son sólo parte del espectáculo. Aunque ni a usted ni a mí nos queden, mientras todo esto no cambie sustancialmente, ganas para el aplauso. Quizá por eso, a los de este lado, nos llaman "el respetable".
¿Te ha gustado este artículo? Coméntaselo a tus amigos y conocidos:
La Crónica te aconseja...
Otros artículos de Pasaba por aquí

Controlado por:   /  Quienes Somos  /  Autores  /  Publicidad  /  Contactar  /  Privacidad  /  Cookies  /    RSS  /  Agrupación de Medios Digitales