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La Crónica de Guadalajara
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Sábado, 25 de febrero de 2017

“En una Comisaría es tan nocivo un agente cobarde como un agente macarra”

Francisco Trallero, comisario del Cuerpo Nacional de Policía en Guadalajara
El comisario Trallero, en su despacho.
Actualizado 15 mayo 2015 13:56  
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Al igual que ocurre con los de Bilbao, los alcarreños nacen donde les da la gana. Es lo que le ocurrió a Francisco Trallero López, de familia más guadalajareña que el Henares. Al actual comisario del Cuerpo Nacional de Policía en Guadalajara le nacieron el 18 de marzo de 1956 en Madrid, pero su trayectoria ha sido una larga curva para terminar llegando a la ciudad que le corresponde... y donde también es correspondido. Licenciado en Derecho; master en Derecho del Trabajo; con 26 felicitaciones públicas en su haber y cinco cruces al Mérito, en esta su segunda etapa alcarreña sólo le restaba para demostrar valor y valía someterse a las preguntas de LA CRÓNICA DE GUADALAJARA. El lector juzgará cómo ha salido del empeño...



- ¿Se arrepiente de haber vuelto a Guadalajara o, meses después de su nombramiento, la cosa está lo bastante controlada como para no desesperarse?

-¡Al contrario! Para mí fue un honor y un orgullo que el Director General Operativo contara conmigo para hacerme cargo de la Comisaría de Guadalajara, como Comisario Provincial, a la vez que un reto y compromiso y ello por muchos motivos. Quiero profundamente a esta tierra, en ella he vivido toda mi vida, en ella tengo mis raíces y por tanto mi compromiso es más fuerte si se quiere que el haber ido destinado a cualquier otra Comisaría o Unidad. Soy consciente que este compromiso lleva aparejado un plus de entrega y esfuerzo con el fin de seguir garantizando a los ciudadanos de Guadalajara unos niveles óptimos de seguridad y tranquilidad. Mi objetivo es ese, junto al poder acercar la Comisaría de Policía a los ciudadanos, transmitiéndoles que la Comisaría y los hombres y mujeres que la componen, son su Comisaría y su Policía.


- ¿Llevar un arma es lo que hace diferente del resto de los ciudadanos a un policía? ¿Se acostumbra uno a intimidar algo, mucho o poco, al prójimo sólo por llevar un uniforme como el que usan?

Pienso, en principio, que un Policía no se diferencia del resto de los ciudadanos, es un ciudadano más. Cada uno, en su parcela profesional, en su quehacer diario, en su trabajo, tiene encomendada una responsabilidad, un cometido específico. El nuestro, no cabe duda, es auxiliar, ayudar al ciudadano, servirle, estar a su servicio, brindándole seguridad y libertad, garantizando el ejercicio de sus derechos; proporcionarle, en definitiva, el que vivan en una ciudad tranquila, en una ciudad segura, en una ciudad sin alteraciones del orden, como es el caso de Guadalajara.

Es indudable que, en ocasiones, para garantizar y proporcionar esta seguridad, esta libertad al ciudadano, es necesario hacer uso de la fuerza de la coerción, que la Constitución y las leyes han puesto en nuestras manos y para ello debemos, tenemos la necesidad y obligación de portar un arma, herramienta de trabajo que ningún Policía quiere hacer uso de la misma en su vida profesional. En cuanto al portar o el vestir un uniforme lleva implícito no la intimidación o el miedo de los conciudadanos, nada más lejos, sino al contrario, el que el ciudadano vea, perciba que hay alguien, un policía, al que puede acudir pues está fundamentalmente, y como he dicho anteriormente, para ayudarle, auxiliarle y protegerle.


- ¿Qué es más peligroso en una Comisaría: un agente cobarde o un agente macarra?

Me vas a permitir que no me decante por ninguno de los dos. Los dos son nocivos, negativos, tanto para la propia Institución o Cuerpo como para la sociedad a la que se deben, a la que deben servir, cada uno a su manera. El cobarde, concepto que nada tiene que ver con el miedo, el temor o la prudencia que todo policía ha experimentado en algún momento, se convierte en un lastre, un peligro para sus compañeros y por tanto poca o nula seguridad pueden tener con él los ciudadanos. En cuanto al macarra, apuntar que el daño que hace a la imagen de la Policía, a la imagen del resto de sus compañeros, es sumamente perjudicial... Una actitud, un comportamiento, un estilo de ese tipo, desgraciadamente, estereotipa sin razón alguna a todo un colectivo que día a día está dando lo mejor de ellos mismos en el servicio a los demás.No olvidemos que un uniforme en la calle no se identifica con el funcionario que lo viste si no con toda la Corporación.


- Tras tantos años ya de presencia de mujeres en el Cuerpo, ¿algunas virtudes que les sean propias y que no se encuentran tan frecuentemente en los compañeros varones?

En efecto, ya hace más de treinta y cinco años de la incorporación de la mujer a la Policía, lo recuerdo con mucho cariño pues el primer año de su incorporación fue el de mi ingreso al extinto Cuerpo Superior de Policía, allá por el año 79.

De verdad que en estas cuestiones huyo rotundamente de las cuotas, el tener que ocupar las mujeres un número determinado de puestos por el hecho de ser mujer entiendo que es, a mi modo de ver, un despropósito, que a la que más daña es a la propia mujer. Por ello, y centrándome en su pregunta, fue un acierto total el incorporar a la mujer en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, al igual que en las Fuerzas Armadas. Su labor, su cometido, su dedicación, su grado de preparación y formación, su responsabilidad, su entrega, su espíritu de trabajo, su vocación es LA MISMA, con mayúsculas, que la de cualquier hombre que forma parte de la Policía Nacional, la misma. Dicho esto, no cabe duda que hay determinados servicios, o cometidos que la mujer podríamos decir desempeña y desarrolla de una manera especial, con una sensibilidad, si me lo permite, que no tenemos los hombres, pero ya digo, en contados servicios, pues el resto son desempeñados indistintamente entre hombres y mujeres.

Por decir una virtud, que a lo mejor en los hombres tenemos más dormida, podría ser esa sensibilidad y delicadeza al atender a ciertos colectivos o víctimas de determinados delitos, esa tenacidad.


- Sea sincero… ¿Qué es lo que mejor le sale cuando se pone a cocinar?

Para ser sincero, soy poco cocinillas, mi mujer decía que para una vez que me metía en la cocina le dejaba un cerro de platos y cacharros y la cocina echa un desastre; habrá sido por eso que desistí.


- ¿Alguna vez ha escrito un poema que le avergonzaría si lo viese publicado con su nombre?

Más que poema, alguna carta de amor, cartas escritas desde el corazón, en donde la pluma escribe sentimientos íntimos y que luego, al pasar los años, te ruboriza volverlas a leer o que alguien las lea.


- ¿Qué le resulta más insoportable: que le halague quien le odia o que le critique alguien que le aprecia?

Sin duda alguna, que me critique alguien que me aprecia, pues entiendo que en esa crítica habrá al menos una dosis de cariño o de intentar corregirme, en definitiva como se dice una crítica constructiva, si es que de verdad me aprecia.


- ¿Una palabra del idioma castellano que le guste pronunciar más que cualquier otra?

ESPAÑA. Sin lugar a dudas.


- Imagine que un día se encuentra a Adolf Hitler comiendo solo, junto a usted, en un restaurante. ¿Qué haría? Usted, no él, claro...

Preguntarle “¿Por qué?”.


- Reconózcalo: ¿es de los que empieza a leer los periódicos por la última página?

No, nunca. Como manía en ese sentido, si se le puede llamar así, es hacer una primera pasada, por encima, de todo el periódico, y después empezar a leerlo detenidamente.


- Pregunta muy poco original: ¿Qué pecado capital perdona más fácilmente en el prójimo? ¿Y en usted?


Tanto en mí como en el prójimo, soy más comprensivo y puedo entender en ciertos casos la pereza o la gula; del mismo modo, soy mucho menos comprensivo y me molestan en gran medida la avaricia o la soberbia.


- ¿Nos cuenta que oficio sería incapaz de ejercer por más que lo intentara?

Lo confieso, todo aquello que esté relacionado con los nuevos y modernos sistemas tecnológicos de comunicación.


- ¿Y la ciudad más fea que conoce y a la que solo mandaría a su peor enemigo y sin GPS, para que se perdiera?

Permíteme que ejerciendo de gallego y para ser políticamente correcto te conteste a cual le mandaría por su belleza, por su encanto, por su magia, que es indudablemente a Sevilla. Yo creo que después de pasar allí unos días llegaríamos a ser amigos.


- ¿El peor programa de la televisión que recuerde y del que aún no haya podido olvidarse?

Pues en este momento no recuerdo ninguno, y seguro que habrá muchos. Será, seguramente, que al no gustarme no lo vería apenas.

- ¿Algún motivo para vivir, que a usted se le ocurra?

Sin duda, mis hijos.


- A estas alturas, ¿es aún más de libro que de tablet?

Por supuesto de libro, con su señalador y todo.



- ¿Qué es España?

Definir lo que es, lo que significa España, es harto difícil, son conceptos como madre, familia, patria de muy difícil definición, pues entrañan una suma ingente de valores, de sentimientos, de sensaciones que nacen del corazón y se consolidan, se aprecian y valoran como el pasar de los años.

España, para mí, es mi Patria, la unión indisoluble de sus pueblos y sus gentes, con un objetivo común, engrandecerla, es el legado que nos han dejado nuestros mayores, con su riqueza, con la particularidad e idiosincrasia de sus distintas tierras y pueblos.

España es la Patria común de todos los españoles, les guste o no les guste a algunos. Aquella por la que han luchado y servido nuestros mayores, sin distinción de ideas ni ideologías, aquella por la que hoy nosotros luchamos y trabajamos, pues su engrandecimiento es, en definitiva nuestro bienestar y el de nuestras familias.


- Elija entre estos dos, a su gusto (no vale empatar ni abstenerse o alegar ignorancia):

Alf / Don Quijote
D.Quijote

Aznar/Luis Aguilé
Aznar

Montaigne/Pascal
Montaigne

Chiquito de la Calzada/Javier Marías
¡Vaya dilema! Lo correcto, lo políticamente correcto sería declinarme por Javier Marías, pero si le contesto desde el corazón, desde mi sentir, le diré que me quedo con Chiquito, al menos me hace reír. No he compartido ni comparto la visión y análisis de este señor sobre distintas cuestiones y problemas que hemos sufrido.

 
- ¿Cuánto dinero lleva ahora mismo encima? (Saca la cartera y lo cuenta)

90 euros.


- Para terminar: ¿Qué le preguntaría al entrevistador?

¿Qué echa en falta en la Policía del siglo XXI? ¿Encuentra cercano al Policía con el ciudadano?

Pues ya que lo pregunta, le respondo. En el siglo XXI y en la Policía, lo mismo que en otros ámbitos: tenernos más a mano unos a otros, en una sociedad de dimensiones más propicias para una llamada, para un aviso, para un mayor conocimiento personal en la calle o al calor de la barra de un bar, como decía aquella canción. Y que la rivalidad con la Guardia Civil y la Policía Local no vayan nunca en detrimento de la eficacia, que a veces sí que lo parece... y como ya pasaba en el siglo XX e incluso en el XIX. Cosas de esas, en fin, que sus más jóvenes agentes (que son muchos, ¿no?) aún no creo que tengan entre sus prioridades.
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