Uno de los mejores entretenimientos de este verano lo hemos encontrado sin salir de LA CRÓNICA DE GUADALAJARA, gracias a la inquietud técnica de los responsables de mantener este diario digital siempre a la última. Se trata de ese lucido mapamundi que se esconde al final de la página de inicio, como una recompensa inesperada para aquellos que acreditan el valor necesario como para superar la lectura de todos los titulares que impone la actualidad provincial.
Visto así, encajado dentro de ese pequeño rectángulo, el mundo parece hasta entrañable. Allí está todo el hielo ártico, sin miedo aparente al calentamiento global. Los continentes son más verdes que marrones y en ningún caso manda el gris de la contaminación. A España ni se la suele ver, lo que no deja de ser un alivio preventivo, oculta por las estrellitas que delatan desde dónde se conectan en ese momento los lectores de LA CRÓNICA DE GUADALAJARA. Y allí estamos nosotros, repartidos por el mundo.
Gracias a este invento, tan interactivo, tan adictivo, hemos podido comprobar en las últimas semanas que el mundo es algo parecido a un pañuelo; no muy limpio, pero pañuelo al fin y al cabo. El vigía que haya oteado desde su monitor quiénes éramos y desde dónde se habrá echado a las costillas nombres que ni siquiera conocía y países que no imaginaba. Lectores reincidentes de LA CRÓNICA DE GUADALAJARA los ha habido, lo está habiendo, desde Pekín, Japón, Doha (si no sabe dónde está eso, lo busca, que no todo van a ser facilidades en este artículo), mucha Sudamérica, mucho México, mucha Europa, mucho Estados Unidos...
Unidos en el mundo por LA CRÓNICA DE GUADALAJARA es más fácil olvidarse por un momento de que por aquí en lo que seguimos empeñados es en convertir en virtud el pecado del localismo, acomodarnos en el provincialismo, renegar de la región y lamentarnos del país... medallas olímpicas aparte. Somos así porque así hemos venido siendo.
Ese mapamundi, inocente en su apariencia pero demoledor en su parpadeo sin fronteras, nos ha demostrado sin palabras que Guadalajara no es una provincia sino 250.000 o muchas más. Exactamente tantas guadalajaras como guadalajareños hay por el mundo. Somos muchos. Muchos más de lo que nos imaginamos. Somos mucho. Mucho más de lo que nos creemos. A ver si nos lo creemos.