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La Crónica de Guadalajara | Opinión
ANÍS DEL MONO
Augusto González
28/04/2008
La opinión semanal de LA CRÓNICA DE GUADALAJARA

Estamos en deuda con todos los monos del mundo. Y en Guadalajara más. Algo teníamos pendiente desde cuando a Darwin se le ocurrió emparentarnos con los primates, lo cual explicaba muchos rostros injustificables de otro modo. Después llegaría Chita,  que nos hizo más humano a Tarzán, pero sólo por la comparación. Ahora, otro mono nos vuelve a poner en nuestro lugar dentro del universo, con parada intermedia en el Zoo de Guadalajara.

Alguien en el Ayuntamiento de Guadalajara se ha calado la gorra de multar, que debía estar olvidada en el guardarropa municipal desde cuando “El Chapa” hacía correr a los chavales por la Concordia. A eso, supongo, es a lo que le llaman revestirse de autoridad y no está del todo mal, sobre todo si no se les olvida pasado mañana y, además, lo aplican con un mínimo de ecuanimidad y rigor.

En aplicación de esa nueva sensibilidad han multado a un convecino por molestar a un mono del Zoo de la capital alcarreña. Gracias, mono. Gracias, concejala.

Así hemos sabido que tan criticable conducta se multa en este pueblo con 30 euros de sanción. También nos hemos enterado que había una norma al respecto y que, ¡albricias!, se aplica. Deberían desvelarnos el nombre de pila del mono acosado y la identidad del humano acosador para que los periodistas les agradezcamos un hecho que también teníamos olvidado: los periódicos pueden servir para molestar (al menos, a los monos) y no sólo para ser usados como papel de celofán. 

Lo de azuzar a un mono con un periódico es conducta reprochable y multable (ya saben, 30 euros) y bien podría usarse desde hoy como la “gamberrada-patrón” para juzgar a partir de ahí todas las demás que se producen en esta parte del mundo. Verbigracia, los botellones.

Si a nuestros munícipes les incomoda por valor de 30 euros que se incomode a un simio enjaulado, ¿por cuánto se deben enfadar si a quien se molesta es a un vecino de la Plaza de Prim? ¿Cuánto  si en vez de un vecino son varias centenas? ¿Cuánto si en vez de una sola ocasión es cada fin de semana, durante horas y hasta bien entrada la madrugada? ¿En cuánto se valora la molestia reiterada y recalcitrante a un vecino si la de un mono sale por 30 euros? El día que a los botelloneros que cagan, mean, potan y vociferan impunemente se les cobre 30, 300, 3.000 0 30.000 euros quizá empecemos a entendernos unos y otros y a entender que las leyes (también las ordenanzas municipales) no son un cachondeo.

Si ese día llega, brindaremos con anís… del Mono, por supuesto.

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