inicio
La Crónica de Guadalajara | Opinión
Año 3 d.I.G (Después del Incendio de Guadalajara)
Augusto González Pradillo
14/07/2008
La opinión semanal de LA CRÓNICA DE GUADALAJARA

Algo especial debía tener ese al que llamaban Jesús y que predicó por Galilea para que en sólo tres años cambiara la historia de la Humanidad. Tres años invocando la Verdad, con mayúsculas, claro. Dos milenios más tarde los que somos simplemente humanos podemos confirmar que tres años dan para poco. 

Vuelve el calendario a jugarnos la mala pasada de ponernos frente al recuerdo del incendio de Guadalajara, como un bucle infinito del que estuviéramos prisioneros. Eso es así desde julio de 2005 y no sólo para las familias de los once muertos, aunque sean ellos quienes más lo sufran. Estamos de aniversario, tres años contados de lo que no debió ser, pero fue. Y de lo que quizá pudo haber sido de otra manera, para nuestro dolor y nuestra desazón.

Después de tres años de broncas, polémicas, manifestaciones, promesas, declaraciones, diligencias judiciales, juezas, una sola dimisión, cintas transcritas, miles de artículos de opinión y muy poco periodismo de investigación, millones de euros prometidos, alcaldes sobre ascuas, pinares arrasados y una placa en una glorieta podemos llegar a la conclusión de que todavía no hay conclusiones.

Con todo lo vivido en estos 36 meses, todos ellos con su correspondiente día 17 para el oprobio, no hemos hecho más que prepararnos para lo que está por venir, que no será poco. Terminará por llegar el día en que una jueza ponga negro sobre blanco la verdad judicial, aun a riesgo de que eso sólo sea un pálido reflejo de lo que en realidad ocurrió en aquellas jornadas infaustas. 

Las tragedias naturales suelen unir a los pueblos. Incluso las atrocidades irracionales o las guerras amalgaman las sociedades. En Guadalajara, el incendio sigue desgarrando a la sociedad alcarreña hoy como hace tres años: quizá no haya mejor prueba de lo pésimamente mal que se gestionó, durante y después de su extinción. Los rescoldos aún no se han apagado.

Para cuando haya sentencia, con o sin culpables condenados, nos seguiremos planteando dudas. Alguna de esas preguntas serán entonces tan dolorosas como lo vienen siendo desde el primer día: ¿El resultado habría sido otro de haberse asumido la gravedad del incendio antes, de haberse pasado a nivel 2 antes, de haberse mirado antes hacia Madrid? ¿El resultado habría sido otro si el Estado hubiera tenido la responsabilidad única y directa de la coordinación de todos los medios disponibles en España en esas horas? Si la respuesta fuera sí, ya me dirá la señora jueza a quién sienta entonces en el banquillo.

En tres años, a un nazareno le llega para mostrar la Verdad con mayúsculas si es Dios. En tres años, en Guadalajara, la verdad con la más pequeña de las minúsculas sólo empieza a dejarse entrever. ¿Cuándo acabará esto? Mientras no llegue ese día, algo seguirá roto en el corazón de Guadalajara. Y todos lo seguiremos sintiendo.

Preparar para imprimir Imprimir Enviar por correo Enviar a un amigo  
Volver Volver

Gestor de contenidos
desarrollado por
Powered by
SPC v6.5 ®
SPC