Redacción
27/03/2007
José Bono Martínez no es lo que era ni lo que fue. Ayer llenó el salón de actos del “San José”, pero ni abarrotó ni entusiasmó a la concurrencia, nutrida esencialmente por militantes socialistas con cargo político y personas entradas en años. Bono habló de España, aunque sin aportar apenas referencias concretas al momento actual del país y salpicó su intervención con anécdotas ya sabidas. El ponente fue presentado por Juan Garrido, presidente del Club Siglo futuro, y por el alcalde de la ciudad, Jesús Alique
Han pasado diez años desde que pronunciara José Bono una conferencia similar para el Club Siglo Futuro. Fue en 1997, en otro siglo y en otro foro más reducido: el Teatro Moderno. En 2007, el protagonista de la conferencia no ocupa la primera fila política e incluso cabecea cuando su anfitrión, Juan Garrido, asegura en público que volverá a estarlo. Amable y agradecido como correspondía, Jesús Alique concluyó que Bono
"seguirá sin dejar a nadie indiferente", sea desde la primera o en la segunda línea de la política. El invitado estuvo este lunes a punto de enmendar la plana a uno y a otro de manera contundente.
Bono reconocía que no sabe “vivir si no es desde la cercanía, lo cual muchas veces es una servidumbre, molestias que algunos se evitan en la distancia” (…) Estoy en la política. Pienso morirme con las botas puestas en la política, aunque no tenga por qué ser en la primera línea”.
Retomó sin pudor viejos argumentos, como el de que “el carnet de un partido no añade absolutamente nada al que lo tiene” o que “nadie tiene la verdad en casi ningún asunto” o, incluso, aquello de que “escuchar al que discrepa es inteligente, porque el otro puede tener razón. He aprendido de los que me criticaban y ahora puedo decirlo”.
"España no tiene la culpa de que hubiese un dictador", sentenció Bono, puesto que "a los que los luchamos contra Franco. Cuando se murió se nos acabó la rabia". Lo dijo justo después de que recordar que Guadalajara tenía en 1981 un 51 por ciento de analfabetos funcionales.