En Cataluña tienen claro que construir un apeadero del AVE a 13 kilómetros de la ciudad es abocarlo al fracaso desde su nacimiento. Este lunes, "El Periódico de Cataluña" esbozaba las consecuencias tan nefastas que para una ciudad tiene una decisión de este calado. Aprovechando el ejemplo de Guadalajara, en El Periódico se dejaba entrever que la recién nacida estación de Tarragona, con idénticos males que la alcarreña, debería integrare en la ciudad sí o sí: “El futuro apunta en Tarragona a un gran cambio urbanístico. Si el tren no entra en la ciudad, la ciudad se construirá junto al tren. Perafort y la Secuita crecerán enormemente en pocos años”.
El rotativo catalán pinta a la estación de Yebes como un paraje desértico, con una similitud más que evidente con el lejano oeste: “La estación del AVE de Guadalajara es lo más parecido a los desvencijados apeaderos fantasma de líneas abandonadas de tren que tan bien retrataron las películas del oeste. Mientras por allí solo pasaban algunas vacas despistadas, la estación alcarreña únicamente la pisan unos 50 pasajeros al día (datos de Renfe del 2007). Y eso que la parada de Guadalajara-Yebes es casi nueva”.
Para "El Periódico", la decisión de construir un apeadero en Yebes tienen que ver con cuestiones más políticas que de utilidad para el ciudadano y apunta a Esperanza Aguirre como parte decisiva en la toma de decisiones: "El Gobierno del PP, con Esperanza Aguirre como ministra, diseñó esta línea del AVE a Barcelona sin parada. La presión de José Bono, entonces presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, llevó a reconsiderar el proyecto. Pero, como el trazado ya estaba hecho, el entonces ministro de Fomento, Rafael Arias Salgado, optó por enclavarla en una finca de familiares de Aguirre. Para su desgracia, ni así han hecho negocio. Sus promociones no triunfan".