Redacción
18/08/2008
El diestro, vasco de nacimiento aunque afincado desde hace años en Guadalajara, cosechó pitos con esta forma de pasaportar al toro, que no fue bien aceptada por el público.
La necesidad agudiza el ingenio, aunque a veces también lo embota. Algo así debió sucederle este domingo al vasco-alcarreño Iván Fandiño durante su comparecencia en la Feria de Bilbao.
El torero, bien conocido por los aficionados de Guadalajara, no debió sorprenderse de tener que lidiar el peor lote. La suerte y el escalafón tienen esas cosas.
Buenas fueron las verónicas ante el tercero de Torrestrella, que si pecó de algo fue de tonto... un grave pecado para un toro de lidia, que se presupone debe ser bravo. Con la muleta, sólo destellos. Parado fue también el sexto, a cuyo final quiso Fandiño añadir el picante que no tuvo la faena. Emulando a Galán, entro por dos veces a matar sin muleta, dejando también en el olvido tanto la tauromaquia como la puntería. Con pitos y un descabello se saldó la experiencia. Al menos no resultó herido, aunque sí terminara molido después de encunarse por dos veces entre los pitones.
Antonio Barrera y Luis Bolívar, sus compañeros de terna, desaprovecharon mejores astados.