El futuro de Guadalajara tiene nombre de mujer, aunque no sepamos exactamente cómo se llama. Lo que no tiene duda es que esta provincia dependerá en gran medida de lo que hagan o de lo que les dejen hacer a algunas mujeres con nombres y apellidos. Estas son:
- María Antonia Pérez León. Ha conseguido ser la jefa del cotarro o, dicho con más oficialidad, la primera secretaria general del PSOE de Guadalajara después de ser la primera presidenta de la Diputación Provincial de Guadalajara luego de ser la primera directora gerente del Hospital General Universitario de Guadalajara. O sea, la primera, por si había alguna duda.
A los más descolocados dentro de su partido, que son unos cuantos, les irrita sobremanera la predisposición permanente para sonreír que tiene la yunquerana. Cuanto más sonríe ella, más se molestan sus críticos. Es de suponer que lo hacen sin haber leído el célebre tratado de Flora Davis sobre "La comunicación no verbal" y hayan encontrado doblez en la gestualidad de la presidenta, sino simplemente porque ella está ocupando un espacio político que añoran. Impacientes como son, los irredentos no asumen que lo que ahora se llevan son las buenas maneras, la empatía antes que la antipatía, el anular al contrario con acuerdos antes que el zafarrancho indiscriminado contra todo lo que se menee. Si eso, además, se hace con buenas palabras y amplia sonrisa, ya me contarán qué margen de respuesta les queda a sus contrarios. A la susodicha le funciona... dentro y fuera de su casa.
- Araceli Muñoz. Por más que se empeñe en ser discreta en sus propósitos, la nueva subdelegada del Gobierno no haría ascos si su partido (que no es todo lo suyo que ella quisiera) llegara un momento en que la propusiera para ser la candidata socialista a la Alcaldía de Guadalajara, obviando que el que se está afanando por recomponer los vidrios rotos se llama Daniel Jiménez.
Si Pérez León ha provocado sarpullidos entre las tropas, Araceli Muñoz ha levantado auténticas ronchas. Pero como el amor y el odio son sentimientos de ida y vuelta, todo puede terminar pasando. Tanto, que hasta cabe que la subdelegada no meta la pata en su cargo, no haya incendios de ningún tipo que la quemen (incluidos batacazos inmobiliarios que nos hagan volver la vista atrás) ni reciba llamadas airadas de la mucha superioridad que tiene por encima, o que el desbarajuste de la Comisaría la ponga de los nervios o incluso que la Comandancia de la Guardia Civil llegue a ser algún día una eficiente balsa de aceite . Por poder ser, hasta podría llegar a ser alcaldesa, mire usted.
- Magdalena Valerio. Salió del ultimo cambio de Gobierno de la Junta de Comunidades con despacho en una Consejería "florero" hasta el punto de que no eran muchos los que le concedían un mínimo futuro toledano. Sin embargo, ahí está: a la espera de la reválida de septiembre, a ver si cae o a la espera de qué es lo que cae. Entre medias, sigue sin hacer ascos a nada, como ha sido norma en su trayectoria política, hasta el punto de que alguno de sus últimos movimientos cuando se deja caer por la capital alcarreña se han entendido en clave municipal. Dicho claramente: que sí, que ella tampoco se excluye de optar a la Alcaldía "si el partido se lo pide", respuesta inevitable a la pregunta más prescindible. Por de pronto, ha terminado por agotar la paciencia de su director general de Turismo, el incombustible pero anímicamente quemado Rafael Cabanillas, alias "Fari". Ella sigue. Por ahora.
Pero todos estos movimientos, lío de faldas en versión política y alcarreña, deberán pasar por el Rubicón que al comienzo del otoño supondrá la renovación de la Agrupación Local de Guadalajara. Será ahí, ni antes ni después, cuando el trío de damas intente hacer póquer, amarrando el poder en la capital de la provincia. La batalla se antoja cruel y no sólo por lo sangrienta que puede llegar a ser sino también por lo inútil que quizá resulte según le vaya a otra mujer, María Dolores de nombre y Cospedal de apellido, que si se mantiene en Madrid y no se aburre de Toledo puede terminar por desbaratar cualquier plan prefijado en Guadalajara. ¿Se imaginan a un PP que mantenga la actual línea ascendente para las autonómicas hasta que lleguen en 2011? ¿Calculan hasta qué punto podría arrastrar el voto hacia su partido en los ayuntamientos de Guadalajara, incluida la capital? ¿Se imaginan que tanto amago fuera para nada?
Entretenidos vamos a estar los próximos tres años, actualizando la agenda política con nombres de mujer. Algunos podrían ir empezando a reclamar la paridad... pero ya para los hombres, huidos como están por las alcarrias, adormilados bajo las chaparras o escondidos en su propia indolencia. Nunca fuimos iguales. Ellas, ahora, son mejores.