La colección ‘Escribiendo con luz’, obra del joven fotógrafo y diseñador marchamalero Jorge Monge Cascales y ganadora del Premio Nacional de Fotografía ‘Provincia de Guadalajara’ en su última edición de 2007, permanecerá expuesta en la sala principal del Ateneo Arriaca de Marchamalo para disfrute de todos los vecinos de la localidad hasta el 15 de junio. La exposición fue inaugurada el pasado viernes en un acto en el que el autor, con presencia de las autoridades locales (el Alcalde, Rafael Esteban, y la Concejala de Cultura, Conchi Monge), mostró a los asistentes su creación, resolviendo todas aquellas cuestiones que el público tuvo a bien realizarle.
La muestra, tras pasar por las salas del palacio de la Diputación Provincial y del estudio de Laura Domínguez en la capital, llega a la localidad natal de su autor siendo aquí el único lugar hasta el momento en el que se puede contemplar en toda su extensión, ya que recibió el premio provincial por tres de sus imágenes cuando la colección completa se compone de un total de nueve.
Las imágenes que la forman son fragmentos muy concretos de una escultura de temática religiosa que Monge pudo fotografiar al aire libre en Lituania, mientras realizaba uno de sus viajes. Según el autor, “me llamaron la atención la expresividad de la figura y las formas que provocaba la incidencia de la luz sobre ella, además de su aspecto maltrecho y deteriorado por la historia y las inclemencias del tiempo. Es cierto que es una escultura de temática religiosa, pero con mi obra he querido reflejar que cualquier cosa, vista en sus partes y no en su conjunto y según con qué percepción, puede transmitir mensajes muy diferentes”, eligiendo el título gracias a un sencillo concepto, “fotografiar no es simplemente captar una imagen que tenemos delante, en realidad es escribir con luz, porque lo que el fotógrafo percibe, cómo lo percibe y lo que quiere transmitir queda reflejado en ella, como cuando escribes un libro”. Quizá por ello él escoge la imagen de la mano y la pluma como definitoria.
En la obra de éste marchamalero de tan sólo 24 años destacan el trabajo con la luz que incide sobre las figuras, “la escultura estaba al aire libre y ésa es la luz que caía ese mismo día”, y el aspecto pictórico de las imágenes, que confunde géneros artísticos técnicamente diferentes, “creo que quizá es su mayor atractivo, la característica por la que el jurado del premio de la Diputación se decantó por mi serie y no por otras presentadas a concurso, de una calidad enorme”. Reconocido su trabajo, Monge prefirió restarse méritos, “es cierto que el papel del fotógrafo en una obra como ésta ahí, pero creo que el mérito real es del escultor que talló la pieza”.