La pasarela se mueve... aunque su arquitecto asegura que eso "es normal". VEA EL VIDEO
Redacción 07/03/2008
El acto de inauguración, a mediodía de ayer, suscitó una gran expectación entre los guadalajareños, que en un número considerable se acercaron hasta esta infraestructura.
Después de más de tres meses hablando sobre la pasarela lo único que le quedaba es que fuera inaugurada y que el arquitecto encargado de diseñar el proyecto comentará los datos más significativos del proyecto y eso ha sucedido este viernes.
Al mediodía, el alcalde de Guadalajara, Antonio Román, ha cumplido el trámite y ha procedido a esa inauguración, que ha trascurrido sin grandes alharacas, pero con una gran expectación por parte de los vecinos, quienes en un número significativo se han acercado hasta esta zona de la zona, demostrando con su actitud las ganas que había entre la ciudadanía de ver esta infraestructura abierta.
Román ha insistido en que es “una obra esperada que llega con más retraso de lo que hubiéramos querido pero que al final posibilita la conexión peatonal entre el parque de La Amistady el sector SP010 donde está ubicado”. Asimismo, ha recordado que “hay un expediente abierto por el incumplimiento de los plazos y que habrá que esperar para resolver como se determina el proceso”.
Igualmente, Juan Luis Bellod, arquitecto encargado de diseñar el proyecto, ha recordado que la “tipología viene a ser como la de un puente colgante en la que se sustituyen los cables por tubos estructurales. Hay una zona que va en escalera para acceder con mayor rapidez al centro comercial y otra en rampa con una pendiente máxima del 6%”
Por último, ha insistido en que la pasarela cumple todas las medidas de seguridad, recordando que la longitud de un extremo a otro es de unos 80 metros y la inversión ronda el millón de euros. Asimismo ha querido tranquilizar a los viandantes cuando noten la aceleración horizontal (o sensación de ligero desplazamiento que se percibe cuando pasan camiones de gran tonelaje bajo este puente peatonal), al ser “algo normal”.
Norman Foster fue primero... aunque no tenga nada que ver Quien espere que la pasarela alcarreña genere la misma expectación que la que hace años provocó Norman Foster con su puente peatonal sobre el Támesis, que desista del empeño. La obra sobre la A-2 tiene menos complicacionesm menos glamour... y menos oscilaciones.
El Puente del Milenio fue diseñado por el arquitecto Norman Foster en colaboración con el escultor Anthony Caro y los ingenieros de la firma Arup,para pasar enseguida a ser conocido como el puente que se tambalea. Muchos años tardará en deshacerse del peyorativo apodo que recibió el mismo día de su inauguración al público, el 10 de junio del año 2000.
Al poco de abrirse, el puente comenzó a balancearse provocando escenas de pánico. Foster, que no asistió a la cita, intentaba calmar la situación señalando por teléfono que su haz de luz debía tambalearse. Al fin y al cabo se trata de un puente de suspensión, el primero construido en el centro de Londres en más de 100 años.
Ese día, la gente siguió entrando en la plataforma de 320 metros de largo y cuatro de ancho, que se eleva a menos de 10 metros sobre las aguas grisáceas del Támesis. A medida que se multiplicaban los pasos, se intensificaba el vaivén. Las oscilaciones alcanzaron márgenes de hasta 70 milímetros. Finalmente, tres días después, se ordenó el cierre del puente, que la reina Isabel había inaugurado oficialmente un mes antes. Incluso esa primera celebración fue frustrante. Un retraso en las obras de construcción impidió a la soberana caminar de orilla a orilla. Tuvo que detenerse a mitad del puente. La otra mitad aún no estaba tendida. 'Fue bochornoso. Pero, ahora, el movimiento se ha limitado y hoy es un día muy emocionante', reconoció ayer Foster en la tercera y, es de esperar, definitiva apertura de su enrevesado proyecto londinense. 'El puente nunca fue peligroso y su cierre se debió a una cuestión de comodidad', añadió.