Poco a poco se va despejando el camino de la problemática que se suscitaba hace unas semanas en Alovera con el apercibimiento de cierre a algunos centros de ocio de la localidad y la amenaza del mismo por la Delegación de Bienestar Social de la Junta si no se cumplían los requisitos exigidos por la normativa autonómica. Tras las distintas tomas de contacto realizadas en los últimos días entre todas las partes implicadas (directores de los centros, padres de los niños afectados y administraciones regional y local), la senda del entendimiento parece factible.
El paso más reciente y esclarecedor lo dieron ayer los directores de los centros y la Delegación de Bienestar Social. Ésta les exigió a aquellos que se adapten como centros de atención a la infancia para no tener ningún problema, tal y como marca la ley del Gobierno autonómico. Y, en efecto, los directores aceptaron el compromiso escrito para pasar a ser CAI. “Ahora tenemos de inmediato que presentar la solicitud a la Delegación para adaptar las instalaciones a lo que se exige para guardería y así lo vamos a hacer. Estamos muy satisfechos con la postura de las administraciones en este sentido”, comentó una de las responsables de “La Pequeteca”, Maribel González.
A partir de este momento, las instalaciones se remodelarán para evitar, principalmente, los problemas de accesibilidad que les impedía ser CAI. “Nos hemos puesto en contacto con los técnicos municipales de Alovera y aseguran que hay soluciones factibles, siempre cumpliendo la normativa que haya establecida y sin salirse de la misma”, afirma la directora del centro “Arco Iris”, Lourdes Martínez.
Nuevo proyecto
Estos centros de ocio tendrán que realizar un nuevo proyecto para el que necesitan un tiempo prudencian que –indican– la Delegación de Bienestar Social marcará en función de cómo se trabaje poco a poco en la readaptación que se pide. “No hay fechas fijas establecidas, pero se nos ha insistido en que la flexibilidad será toda la que se pueda permitir para que podamos hacer las obras sin tener que cerrar las instalaciones o lo mínimo posible. Incluso, hemos hablado entre nosotros de cubrirnos cuando menos niños haya, llevándolos al otro centro mientras duran los trabajos”, según ha apuntado Maribel González. En todo caso, otras opciones que se barajan por las obras puede ser la de dar cabida a los usuarios en las guarderías públicas durante esa época de menor afluencia cuando éstas se encuentren cerradas, o bien, hacer lo propio con las aulas de Infantil del colegio “Campiña Verde”, muy próximo a dos de estos centros.
Lo que sí está claro, en todo caso, es que los trabajos de acondicionamiento no serán excesivamente importantes pues estas instalaciones ya cumplían los requisitos técnicos de seguridad para los niños, “porque si no fuese así, ya se habrían cerrado”, matizan sus responsables. Además, cuenta con personal titulado y cualificado (maestros y técnicos especialistas) y con el propio ratio de niños que marca la ley.
Por su parte, los padres han manifestado que “cualquier solución temporal de todas éstas les parece positiva con la idea de que, sobre todo, no se pare la actividad en los centros y también queremos apoyarles a ellos porque estamos muy contentos de cómo les atienden. Por ello, querríamos que los pequeños continuasen en estos sitios después de realizar las obras de adaptación”, declaró en este aspecto, uno de los afectados, Daniel Benjumea.
En Alovera hay cuatro centros de ocio, que cuentan en total con unas 120 plazas, si bien, no todos están en las mismas condiciones, pues algunos se han acogido a una normativa más antigua, como es el caso de “Baby Solete”. Los otros tres son “La Pequeteca”, “Arco Iris” y “El Ángel”.