Los vecinos de Marchamalo no faltaron este mediodía al llamamiento lanzado ayer por la Federación de Municipios y Provincias y su propio Ayuntamiento para oponerse con su silencio a la sinrazón terrorista.
En plena celebración local a San Isidro, los actos litúrgicos fueron aplazados con el objeto de no interferir en la protesta popular ante las puertas del consistorio a raíz del último asesinato cometido por la banda terrorista ETA, de nuevo en la figura de un Guardia Civil y mediante coche bomba. Se reunieron más de un centenar de marchamaleros que respetaron escrupulosamente los cinco minutos de silencio estipulados como señal de repulsa ciudadana.