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La Crónica de Guadalajara | Opinión
NUESTROS PADRES (Y UNA MADRE)
Augusto González Pradillo
18/02/2008
La opinión semanal de LA CRÓNICA DE GUADALAJARA

Se diría que esta es la Semana Grande de la fiesta preelectoral que nos invade incluso por Guadalajara.

Este martes ha tocado mercado por la mañana y baño de masas por la tarde, con Zapatero enarcando las dos cejas a la vez  sin que eso revele asombro, sino su ser natural. Al día siguiente, Esperanza Aguirre se sentirá en Guadalajara como en su casa… o mejor como en las 9.000 casas de Valdeluz, que no son suyas pero como si lo fuesen, dado el empeño que tenemos todos en recordarle a la presidenta madrileña la curiosa circunstancia que se dio un día en Yebes. Bono también se acuerda.

El polideportivo “San José” se ha llenado de todos los que son algo en el PSOE de Guadalajara, que esos no pueden faltar a una cita donde se pasa lista. Pero el lleno lo garantizaron los cientos y cientos -son miles- que esperaban con impaciencia, con ilusión, con esperanza la llegada de su líder. Les aseguro que existen y no son pocos, aunque nunca aparezcan en los periódicos.

Con alguno de esos militantes de base, de los que pagan la cuota sin esperar una nómina a cambio, he podido hablar en estos días previos a la zapaterada del San José y reconozco que me he llegado a emocionar un tanto, ante la vista carnal de un espíritu que se diría olvidado desde los años del primer desencanto… más o menos cuando empezamos a certificar que a Felipe le olían algo más que los pies. No lo dude: en la calle aún hay socialistas que lo son porque lo sienten así. Y eso hay que escribirlo, para que no se olvide. 

Con este florido cierre de precampaña que nos regalan los partidos hegemónicos es fácil confundir lo que por aquí estamos decidiendo. Visto desde Guadalajara, los alcarreños no tenemos reservado más papel en todo este juego que decidir tres diputados y cuatro senadores. Por más que hayamos crecido en número y en viviendas en estos años, esto es lo que hay y no da para más. Si acaso, resolver la relativa duda de si el PSOE será capaz de mejorar sus resultados en esta provincia, que no suelen ser últimamente como para sacar pecho en Toledo. ¿Y nuestros parlamentarios?

De tanto darle vueltas a la noria, hasta los más burros del lugar nos hemos dado cuenta que esto no lleva a otra parte que a girar y girar para que los cangilones le rieguen el huerto a cuatro. O a siete, si hay que ser exactos. A esos mismo siete que ya ni siquiera se preocupan por convencernos de que nos llevarán a alguna parte para amarnos, respertarnos, ponernos un piso y resolvernos la vida durante los próximos cuatro años. Nuestros futuros padres provinciales de la Patria dependen tan poco de nosotros que ya ni disimulan, toda vez que el puesto lo tienen ganado desde que lo consiguieron en el seno de sus propios partidos.

Dicho con nombres y apellidos, ¿alguien ve a Jesús Alique preocupándose por toda la provincia después de haber usado la Diputación para ser alcalde y la Alcaldía para ser diputado de sí mismo? ¿alguien podría detallar los mayores logros de Juan Pablo Sánchez Sánchez-Seco como senador, incluso para su pueblo? ¿alguien le podría avisar a José Ignacio Echaniz para que no incurra con sus promesas de última hora en los tópicos de siempre, que quizá le suenen a nuevo pero que eran ya viejos argumentos cuando él politiqueaba por Madrid? ¿alguien puede recordar el nombre de pila de Font con seguridad y sin equivocarse, su última actuación parlamentaria de relumbrón o su último empeño en el Senado resuelto con éxito? ¿alguien nos puede explicar quién y para quién es Ramón Aguirre? ¿alguien puede concretar qué puede aportar el empresario Javier Irízar al socialismo del siglo XXI? ¿alguien,  en fin, nos puede aclarar si Juan Antonio de las Heras va a ser más concejal que senador o más senador que concejal o vagará por algún punto intermedio de equívoca eficacia para la Corte y para Guadalajara? Son tantas las dudas que casi no dejan hueco para las certezas. Con el puesto asegurado incluso antes del 9 de marzo y hasta 2012, es comprensible (aunque molesto) que no tengan mucho empeño por justificarse.

Estos son los mimbres y así será el canasto. Como para extrañarse de que el tercer carril, las lanzaderas o cualquier otra asignatura pendiente sigan sin ser una realidad al término de la legislatura que está a punto de empezar. Ya sé que usted no se extraña: era sólo una figura retórica…

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