Como adelantó en primicia LA CRÓNICA DE GUADALAJARA, el miércoles era presentada por la representación de los trabajadores de CESPA un acta de mediación, que es el trámite preceptivo antes de llegarse a la realización de huelga en cualquier empresa privada, como es el caso.
La situación, no obstante, tenía unas evidentes derivaciones sociales y políticas, puesto que se plantea por quienes prestan el servicio de limpieza viaria en buena parte de la ciudad de Guadalajara y se eligen para ello como fechas las de la ya inminentes Ferias y Fiestas de la capital alcarreña.
En efecto las partes habían sido emplazadas para tener una reunión de arbitraje hoy mismo, viernes, a fin de conciliar las posturas de ambas.
Son tres las reclamaciones que se formularon desde el comité de empresa (en el que es mayoritaria UGT, con siete delegados, frente a los 2 de CCOO) aunque era la primera de ellas la que aparentaba ser la verdaderamente importante: conseguir de CESPA el abono de 400 euros para cada trabajador como gratificación especial por el trabajo a desarrollar durante las Ferias de este año o, en su caso, compensarlo con tres días de libranza que deberían materializarse antes de marzo de 2009.
Junto con esta demanda se pedía también que los peones que hacen funciones de conductores perciban un salario ajustado a estas funciones y, finalmente y de un modo más genérico, se plantea la necesidad de un incremento de plantilla en proporción al crecimiento de la ciudad.
El conflicto se planteó de manera que ante la previsible falta de acuerdo la huelga se hiciera efectiva en la semana de Ferias, entre el 15 y el 21 de septiembre. Si el arbitraje fracasaba, diez días naturales después se iniciaría la huelga, con los previsibles efectos sobre la ciudad.