Debe ser porque no está pasando nada ni hay nada que temer que a la mayor parte del personal le está resultando imposible quedarse quieto. Nos referimos, claro, a los asuntos del dinero, que para otras semanas dejaremos la animada política electoral y la promoción turística, con FITUR por medio y con tanto que contar.
En los últimos días los móviles le han jugado una mala pasada a Caja Castilla-La Mancha, entidad con una cierta implantación en Guadalajara y apabullantemente presente en el resto de la región. A alguien le dio por convertir una información errónea en un rumor, a otro por mandar un SMS y a otro más por añadirle la coletilla del "pásalo". La consecuencia final fue un sobresalto mayúsculo, con demasiados impositores alarmados hasta el punto de prodigar las visitas, y no de cortesía, a las oficinas de CCM. Al final todo ha quedado en un aparente susto... aunque los sustos terminan por dejar huella.
Y en estas estábamos cuando a José Luis Ros se le ocurrió rematar la semana/semanita con el cese de Félix Pérez de la dirección general de Caja Guadalajara. ¿Por qué? ¿Por qué ahora? Nada en claro se sabe, dado que desde "la nuestra" se remiten a una nota de prensa que, digna de su eficiente autor, ocupa mucho para no decir nada... que es lo que se exige a los comunicados oficiales en estas circunstancias. Es seguro que en unos días nos caerán encima unas nuevas magníficas cifras de resultados económicos del 2007, que para eso le están sacando brillo a las cuentas en la calle Topete, con lo que todo debería quedar en una demostración de la capacidad de anticipación de José Luis Ros, su presidente. Pues vale.
Cada cual se administra los temores como mejor prefiere, aunque en lo tocante al sistema financiero español sospechemos que no están las previsiones para muchas gollerías. Con la que se avecina, los que miramos desde la calle hacia los altos despachos nos sentiríamos un poco menos inquietos si dispusiéramos de más y mejor información.
Hasta el momento, o tenemos una fe en la supervisión del Banco de España a prueba de fiascos incontrolados o no hay quien nos ampare de la desazón. Pasados los años de vino y rosas ahora empiezan a emerger en cajas y bancos una retahíla de decisiones inexplicables o al menos poco explicadas que comprometen no tanto la cuenta de resultados como nuestra confianza en su capacidad como gestores de nuestros euros. Aquí cada palo va a tener que aguantar su vela y sólo desde la publicidad de lo hecho y de lo por hacer podrá salir algo en claro. Verbigracia: las inversiones desdichadas de CCM en Astroc y Colonial junto con su pasión aeroportuaria y ciudarrealeña al coste que sea, con más beneficios políticos que tangibles, deberían dar para algo más que para derroches... de buenas palabras.
Ese, el de CCM, es sólo un ejemplo, el más reciente, seguro que no el último, de que cómo nos estamos jugando los cuartos. Me corrijo: de cómo se han estado jugando nuestros cuartos. A ver qué se les empieza a ocurrir de aquí en adelante, además de restringirle a todo bicho viviente la posibilidad de hipotecarse para una vivienda pero sólo una, como si eso sí lo regalaran
Los experimentos, tal como viene la cosa, ni con gaseosa. O, por lo menos, con luz, taquígrafos... y economistas.