Con lo desabastecidos que estábamos en los últimos días parecía que no iba a haber tampoco nada para escribir que no fuera huelga y huelga del transporte, si acaso con algunas pinceladas colaterales sobre lo muy caro que está el gasóleo. Pues no: surtiditos de informaciones hemos estado, con algunos cabos sueltos que sólo el tiempo y algunas almas caritativas o con mala leche podrán ayudarnos a resolver. Estos son algunos ejemplos, aunque podría haber más:
- Dicen los de natural pesimista que la Subdelegación del Gobierno no sirve para nada. Qué exagerados: en los últimos tiempos nos ha servido para añorar a algún gobernador civil del pasado; en el futuro más inmediato puede servirle a su futura inquilina para intentar ser alcaldesa de Guadalajara, con toda comodidad. Pónganle nombre, denle tiempo y ya verán como también les sale la quiniela, que está fácil.
- Román, el alcarreño impasible, se empeña en avanzar por donde cree que debe hacerlo a pesar de las críticas y de las inconveniencias previsibles que tienen algunas medidas inminentes pero aún no anunciadas. Un ejemplo es el invento ese de darle más ingresos a las arcas municipales privatizando el suministro del agua. ¿De verdad es inevitable? ¿De verdad es una medida conveniente? ¿No será una decisión políticamente insoportable cuando la lleve adelante? Dicen que él lo sabe. Pues eso: él sabrá por qué y para qué lo hace. LA CRÓNICA ya avisó en su momento a sus lectores de lo que se avecinaba; algunos políticos se están cayendo del guindo ahora y se apresuran a criticar lo que se avecina. Vendrán más aspavientos y quizá todos con el mismo resultado: ninguno.
- Pero qué asco de Ascó. La central tarraconense es famosa entre el gremio y desde hace años por cómo entienden eso de la “cultura de la seguridad”, convertida de puro concepto etéreo en algo tan inaprensible como los isotopillos esos tan esquivos, que están casculeando por la central desde noviembre. Y lo que te rondaré. Lo justo y necesario para hacer imposible un debate racional, sosegado y con perspectiva sobre el futuro de la energía nuclear, incompatible por su esencia con los chapuzas. ¿De verdad hay que esperar hasta mediado el verano para sancionarlos? Ojalá por Guadalajara no tengamos nunca a estos émulos de Pepe Gotera y Otilio ni a nadie parecido. Porque no hay ninguno por aquí, ¿verdad?
- Pasan los años y las guarderías siguen siendo insuficientes para atender a las familias, a todas las familias, que se han creído eso de que es posible trabajar, parir y criar a la prole al mismo tiempo. El capitalismo es lo que tiene: nos libera mediante el trabajo, sin darnos ni las gracias mientras nos enfundamos alegres el pijama de rayas. Como no tengas abuela o recomendación, el crío se convierte en un problema más molesto que un dolor de muelas incluso antes de que se ponga a echar los dientes. Y aun así, más cornadas da el jefe.
- Cómo andará el negocio que una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y hasta ¡diez! empresas han concurrido para hacerse con el mantenimiento de los parques y jardines de Guadalajara. Sí, sí: los mismos del follón por querer ser algo parecido a funcionarios sin serlo, los de la huelga de cortacésped caído. Se lo ha llevado Rayet. La oposición no cree posible que lo haga bien y además ganarle dinero. Lo dicen por los pasillos. A ver si lo dicen también, y clarito a ser posible, en el pleno de esta semana. Más que nada por saber si nos congratulamos por la redacción del pliego a beneficio de las arcas municipales o si nos vamos asustando para los próximos ocho años.
- Se han casado dos hombres en un pueblo de Guadalajara. ¿Eso es noticia? Es noticia. Aunque no debería serlo a estas alturas.
- ¿Es usted un soplagaitas? ¿Le importaría serlo? ¿Le molestaría si se lo dijeran? La polémica municipal entre De las Heras y Daniel Jiménez ha dado para poco, como era previsible. Sí que ha servido para que algún anónimo funcionario demostrara sus habilidades con el Power Point, en un fichero difundido mediante un correo electrónico satírico que ha sido un auténtico best-seller internáutico estos días días en los ordenadores de la Plaza Mayor. ¿Quién dijo que faltaba imaginación en el Ayuntamiento? Si acaso, lo que está es mal repartida.
- Hubo un tiempo en que la finca de Solanillos dependía de la Diputación y en verano se llenaba de niños, que eran los huérfanos de la provincia acogidos en el Colegio de San José. Ahora, y por un cuarto de siglo, es propiedad de una fundación más privada que pública gracias a la generosidad nunca bien explicada del anterior presidente de la Diputación, con lo que los niños que ocuparán las instalaciones este verano vendrán esencialmente de Madrid y a cambio de una matrícula que supera los 700 euros de vellón por quincena, uniforme aparte. Cómo cambian los tiempos y las economías. Aunque no parece que a nadie le moleste demasiado.
- El presidente Barreda se puso el otro día el traje de pedir y le dijo a la señora Álvarez, ministra de Fomento de Retrasos Varios, que nos mandase para Guadalajara mejores cercanías, una autovía para Molina y a ver si es posible bajar del limbo la autovía que debería estar en la Alcarria desde hace un lustro. Del tercer carril nada se sabe. De las lanzaderas del AVE, menos todavía. Pero no pasa nada, que somos pacientes... y parece que nos gusta.
Esto y más es Guadalajara. Somos así: lo que nos dejan y lo que nos vamos dejando.