El pasado fin de semana, el Mandayona recibía al Baides y lo que debía haber sido una fiesta del fútbol entre dos localidades vecinas acabó en una verdadera batalla campal. Los incidentes comenzaron cuando el árbitro de la contienda, de nombre Walter, decidió expulsar a un jugador del equipo local, que había visto como se dilapidada su ventaja inicial. En ese momento, el futbolista expulsado le propinó varios cabezazos al colegiado. A partir de ahí, se desencadenaron los acontecimientos.
Varias personas que se encontraban en la grada saltaron al campo para comenzar a agredir al árbitro, acompañados por algunos jugadores del equipo local. El resultado de la paliza fue una clavícula fracturada. Al salir del hospital, el árbitro presentó una denuncia contra cuatro personas por las agresiones sufridas.