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Sábado, 29 de abril de 2017

Page, Podemos y la teoría del vaso de Duralex

Actualizado 8 abril 2017 13:11  
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Cuantos más años vivimos más nos creemos capaces de recomponer los platos rotos. Al menos, eso es lo que intentamos hacer si la pieza es valiosa, los daños no son demasiados y disponemos de pegamento para ponernos a la tarea. Hay dos casos en los que la misión es imposible: cuando nos encontramos con algo desconchado o desportillado o, más a lo trágico, cuando lo que se ha estampado en el suelo es un vaso del viejo Duralex. Los trozos serán tantos y tan pequeños, que ni un Nobel en Física Elemental sería capaz de poner en orden todo eso, reducido casi al tamaño de puros hadrones.

De todo esto seguro que sabe bastante José García Molina, porque es un hombre medianamente culto y entrado en la mediana edad. Su compañero David Llorente, que orbita elípticamente a su alrededor, se aproximó tanto el viernes al cuerpo celeste que dirige Podemos en Castilla-La Mancha que hasta coincidió en algo con él, votando los dos de consuno. Veremos cuándo se repite otra vez semejante acontecimiento planetario.

Ironías aparte, lo cierto es que la culpa de este amago de comedia entendido como drama y camino de ser escenificado por algunos en tono de tragedia no es de la política. Ni siquiera de un pretendido ejercicio de la "antipolítica", según esgrimen los del tratamiento anticaspa a la española. El viernes, cuando el "no" se impuso al "sí" que era más que implícito desde febrero, lo que triunfó es la "no política", que es a lo que se vienen dedicando de Pablo Iglesias para abajo en todo el escalafón de lo que va quedando de Podemos.

El guantazo en toda la mejilla política de García-Page ha sido de los que hacen época, más que nada porque don Emiliano y sus adlátares pensaban que haber estado breando a sus morados socios durante meses y meses, mientras incensaban a Susana Díaz, les iba no sólo a salir gratis sino que les alumbraría nuevos caminos de sumisión de esos dos diputados que dan y quitan mayorías. "Indignaos" clamaba Stéphane Hessel en la Biblia del 15-M. Ahora, hoy, los indignados son los que se aferran cerrando el puño sobre una rosa marchita.

Queda por saber de qué material es el vaso que se ha roto, estampado contra el suelo en un decir "no y no" ante los que tanto aborrecen del "no es no".

Martínez Guijarro, que es hombre de paz incluso cuando le toca enfadarse, reconocía este sábado que en el Gobierno de Castilla-La Mancha están ahora en la fase de "evaluación de daños", según su exacta expresión. Y que intentarán "minimizarlos".

Por las pintas, el vaso roto más parece de Duralex que de dura porcelana. Por las pintas y, también, por la cantidad de trozos que han quedado esparcidos por todas partes en forma de promesas de inversión de improbable cumplimiento en este 2017.

A ver quién se fía de quién después de este espectáculo a mayor gloria de nadie. Lo único seguro es quién va a pagar la ronda: usted y cualquiera de los que vivimos en Castilla-La Mancha.
 
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