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Domingo, 26 de marzo de 2017

Palabras para una niña asesinada

Actualizado 20 septiembre 2016 18:42  
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El 21 de julio de este mismo año, el que hoy les escribe titulaba esta columna con un lacónico "Réquiem por una niña muerta". Se trataba de una cría de dos años. Un suceso estremecedor y absurdo que dio pie a una reflexión ya olvidada, es de suponer, por todos los lectores que por aquí se suelen dejar caer. Hoy entonamos otro réquiem, por otra niña.

Tenía cuatro años. En su foto más reciente posaba modosa y sonriente. En eso no se diferenciaba de casi todos los de su edad, inocentes con el más puro sentido de la palabra inocencia. Una preciosidad morena, con la misma piel blanca y sedosa de su madre. Sonreía ante la cámara con la desenvoltura de quien tiene toda la vida por delante, aunque a partir de ese 15 de marzo, cuando la imagen fue subida a Facebook, apenas le quedaban cuatro meses entre nosotros. Quien le hizo la foto quizá en ese momento no se percató de la inmensa profundidad de aquellos ojos negros, dos llamaradas abisales pero felices en un rostro de mofletes sonrosados. Hacía frío ese día en la calle, cuando vestía el abriguillo color burdeos y el gorro de lana con dos flores, azul y rosa, para ceñir en el invierno castellano la media melena de azabache.

Empápense de esta descripción, intencionadamente poética, los que lean estas líneas, que ojalá fueran también todos y cada uno de los agentes que participen en la búsqueda del grandísimo hijo de puta que mató a esa niña, junto a sus padres y su hermano, en un chalet como tantos otros, en Pioz. Si tenemos todos presente de qué estamos hablando, nos costará más a cualquiera de quienes por aquí deambulamos guardar en el cajón de la desmemoria esto que ha ocurrido.

Hay salvajadas que nos ponen a prueba como humanos. Esta es una de esas.

A falta de mejor recurso para devolvernos una mínima confianza en la especie humana, encuentren pronto a los que acabaron con la vida de esa niña que un día de marzo de 2016 nos miró a todos desde un rincón de España, en una foto que yo he visto y ya no olvidaré.

A cada crimen, su castigo. Por favor.

 
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