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La Crónica de Guadalajara
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Sábado, 25 de noviembre de 2017

... y si Dios no existe...

Nave lateral de la basílica del Pilar, en Zaragoza. (Foto: La Cró[email protected])
Actualizado 9 noviembre 2017 09:36  
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Aceptemos que Dios no existe. Ya veremos cómo resolvemos lo del primer principio, el requisito lógico de un Creador no creado... Pero convengamos lo improbable que resulta que un viejo con barbas nos gobierne desde lo alto de una nube mientras mira complacido los desastres que provoca.

La mejor prueba de la existencia de Dios sería, en todo caso, la persistencia del Mal, que esa sí que resulta incontestable, más aún si consideramos que Dios nos quiere (o debería querernos) y es el Bien supremo (o debiera serlo). Se esforzó Tomás, el aquinate, en tomar otros caminos para explicarlo y no lo consiguió.

El Mal existe, sin necesidad de que le adoremos. Incluso es posible que el Bien hecho dios, cualquier dios, sea sólo nuestro intento de escapar de la enfermedad, de la miseria, del odio o de la muerte, con las que se moldean nuestras desgracias.

Y pese a todo, seguimos en pie y caminamos.

Y pese a todo, no hemos olvidado sonreír ni amar ni soñar ni esperar sin desesperar unos tiempos mejores.

Puede que nuestro hijo no sea el fruto del amor sino de la búsqueda de un orgasmo, pero ahí está: risueño esta mañana, sin necesitar de un motivo para estarlo.Con mirarlo te hace vivir. Es un regalo y una lección que respira.

Es probable que quien te rodea el hombro con su brazo mientras te saluda efusivamente no te aprecie a ti, sino tu dinero, ignorante de que no lo tienes. Déjalo estar y busca otras sonrisas más sinceras.

Al cabrón del Diablo, ese que nunca se toma vacaciones, lo que más le duele es tu felicidad.

Ríete, amigo, y no dejes de andar por las mañanas y hasta que el sol se ponga. Mejor si sonríes para dentro, no sea que los que te envidian envidien también tu alegría, si la muestras.

Imagina que al final de todo este camino, Dios existiera. En ese caso, le dejaremos que nos acoja en su seno con una sola condición: que se lleve lejos de nosotros a todos los cenizos y nos evite su compañía por toda la eternidad.

Así sea.

Feliz día.


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