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La Crónica de Guadalajara
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Lunes, 23 de septiembre de 2019

ABÁNADES. Museo de la Guerra Civil.

Sala que hace las veces de auditorio en el museo de Abánades.
Actualizado 12 abril 2014 09:29. Primera publicación 21 marzo 2014 09:29.
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El Museo Histórico de Abánades nace en mayo de 2011 con vocación de centro de interpretación de los Espacios Históricos y de La Batalla Olvidada. El Ayuntamiento de Abánades delegó en la recién creada Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades la gestión de dicho museo y las actividades relacionadas con el mismo.
 
El pequeño museo ocupa el edificio que albergaba la antigua escuela del pueblo y la fragua. En él podemos ver una exposición de objetos y documentos que nos aproximan a la experiencia de las trincheras.

Las piezas de la colección la componen en su mayor parte objetos cedidos por los vecinos del pueblo y la comarca. Muchos de ellos han permanecido escondidos en desvanes desde hace 75 años; otros han cumplido funciones distintas a aquellas para las que fueron concebidas: una caja de munición de Mauser encontró uso tras la guerra como caja de herramientas, un casco checoslovaco como bebedero para las gallinas y los railes de acero que formaban las defensas antitanque republicanas acabaron de dinteles en las parideras, los corrales de ovejas que abundan por los montes de Abánades. Las granadas y proyectiles de artillería han servido tradicionalmente como elemento de adorno.
 
Los objetos son representativos de la vida en el frente: no solo podemos ver cascos, munición y metralla, sino también latas, cucharas y cantimploras.
 
La colección es pequeña pero selecta. Podemos ver cascos de todos los modelos y nacionalidades (alemán, español, checoslovaco, francés e italiano). Bayonetas, entre las que destaca una de Mosin Nagant de la época zarista, cargadores de Mosin Nagant ruso, Mauser español y alemán y Lee Enfield inglés, entre otros.
 
Podremos disfrutar de algunas rarezas que hacen único este precioso museo: una gran olla a presión para hacer el rancho y una marmita italiana con el nombre de su dueño grabado: Armando Stellani. Sin duda uno de los muchos recuerdos que los soldados del Corpo di Truppe Volontarie dejaron por tierras de Guadalajara.

El museo no deja de crecer con aportaciones de los vecinos y satisface a los públicos más exigentes. Un verdadero placer sensorial disfrutar de él mientras suena la música de la época en la gramola original de los años 30.
 


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