Miércoles, 19 de junio de 2019    
Un niño nos ha nacido…
Actualizado 16 diciembre 2018
El ángel anunció a los pastores el nacimiento de Jesús, como el del Mesías prometido a Israel: "Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador" (Lc 2, 11).

Dos mil y pico años después, celebramos el nacimiento de este niño; los cristianos, además, creemos que es el hijo de Dios. Pero los españoles, cristianos o no, ante el brutal desplome de nuestra natalidad, deberíamos celebrar el nacimiento de cualquier niño y aprovechar estas fechas de paz y amor para desear con regocijo el alumbramiento de nuevas criaturas, que iluminen nuestros hogares y aviven nuestra esperanza de disfrutar una pensión digna y merecida, tras toda una vida cotizando.

Este año, nuestro país registra la cifra de nacimientos más baja desde 1941, y eso que las madres extranjeras nos aportan dos de cada diez neonatos. Cuesta a veces entender cómo nuestra tasa de fertilidad se encuentra tan por debajo de las de Estados Unidos, Inglaterra, Francia o Alemania. Si la razón determinante fuese la menor renta per cápita o el mayor desempleo, sería difícil explicar, por ejemplo, porqué España lidera (junto a Singapur) el ranking de 'smartphones' por habitante a nivel mundial. Igual, hace 50 años, cuando mis padres tuvieron que elegir, prefirieron tener su tercer hijo, aunque su primera tele en blanco y negro tuviese que esperar por algún tiempo…

No creo que la solución nos llegue en el siglo XXI por la vía de cerrar a las nueve de la noche los bares, la tele, la calefacción y el wifi (como apunta, entre otros, el popular juez Calatayud); sí creo que el asunto tiene mucho que ver con el mercado laboral y sus condiciones: si los empleos son precarios y cualquier día te puedes ver en la calle, da vértigo traer un hijo al mundo en una situación familiar de tal incertidumbre económica; si ambos progenitores trabajan, resulta muy difícil compatibilizar las responsabilidades profesionales con el cuidado y la educación de los peques; si no trabajas cerca de casa, lo de las guarderías y colegios es un lío monumental; si la mujer ve potencialmente perjudicada o amenazada su carrera profesional por un embarazo, lo evita o retrasa la maternidad…

El tema de las ayudas a la familia también cuenta; y no sólo las económicas, sino todas las relacionadas con la conciliación: flexibilidad de horarios laborales, teletrabajo, guarderías en el centro de trabajo o concertadas cerca, excedencias por cuidado de hijos menores más allá de las actuales, etc.

Sin embargo, creo que nuestros padres y nuestros abuelos tampoco lo tuvieron fácil, y que las generaciones actuales deberían de tirar más del álbum de fotos familiar para ver cómo las condiciones duras se compatibilizaban con la alegría, la compañía y el calor humano que proporcionaba la numerosa prole, en tantos acontecimientos o situaciones rutinarias retratada.

Y esto, la generosidad de generar vidas, de disfrutar estos días de la armonía y convivencia de tres generaciones, de ver a los abuelos enseñando el Belén a sus nietos, sabedores de que ellos seguirán teniendo hijos y nietos a los que asombrar ante un Belén, esto también es Navidad.

¡Feliz Navidad y próspero 2019, amigos!