Jueves, 14 de noviembre de 2019    
Hasta el 8 de diciembre, en Monzón de Campos, en el espacio gestionado por Néxodos
Alberto Franco, de Guadalajara a exponer en un pueblo de Palencia
Alberto Franco.
Actualizado 7 octubre 2019
El espacio Nexo990, puesto en marcha el pasado mes de julio por el colectivo Néxodos en en el antiguo matadero de Monzón de Campos, inicia la temporada de programación 2019/20 con dos nuevas propuestas de creación contemporánea, que se podrán visitar durante dos meses hasta el domingo 8 de diciembre.

Alberto Franco Díaz (nacido en Cádiz en1977 y residente en Guadalajara) ocupa la Sala A para exponer por primera vez su proyecto La fortaleza, integrado por dos elementos: una colección intervenida de 144 cromos de castillos de España del año 1957, y una fotografía tomada a un tejado de un antiguo restaurante ya en desuso donde se celebraban banquetes.

El artista reflexiona sobre la necesidad que ha tenido el ser humano de edificar construcciones para la protección y la gestión del territorio, ejerciendo un control sobre el espacio y adquiriendo poder para influir en el devenir histórico de dicho lugar. En este sentido, el proyecto juega con la posibilidad de ser entendido bajo el binomio formado por los significados propios de la palabra fortaleza, la construcción (castillos, murallas, etc.) y la capacidad (aptitud humana).

“La historia, la ficción y el lugar son variables sobre las que se construye este trabajo. El lugar está relacionado con los elementos empíricos y tangibles del mundo, la historia con el significado de dichos elementos y la ficción es un deseo personal, una hipótesis, una conclusión a la que pretende llegar”, argumenta.

Raquel Bartolomé (Segovia, 1984) presenta en la Sala de Despiece su Danza del universo, instalación en la que el arte y el trabajo con la tierra son vehículo y diálogo espiritual entre el ser humano y el resto del mundo. La obra representa con materias naturales la Danza del Universo, también llamada Danza del Sema. Su significado manifiesta el restablecimiento de la consciencia del ser humano y su entorno y reflexiona acerca de las relaciones entre lo que recibimos de la Tierra y lo que la devolvemos.

“Vivir en plena naturaleza me hace ser aún más consciente de que el tiempo y los recursos no son fuentes inagotables”, explica la creadora, quien considera por ello imprescindible promover con la práctica artística un cambio interior y una transformación de valores y hábitos para poder crear urgentemente un modelo de vida más sostenible.