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La Crónica de Guadalajara
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Martes, 24 de octubre de 2017

Banqueros en prisión

Actualizado 17 enero 2017 09:02  
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Juan Pedro Hernández Moltó fue un animoso socialista que durante algunos años comandó la Caja de Ahorros de Toledo, ideal baluarte para patronear la fusión de sus "hermanas" en las cinco provincias hasta la creación de una caja de ahorros regional, a mayor gloria de la Junta de Comunidades. Eran los tiempos de gloria de José Bono.

Aquella maniobra de altas finanzas con boina salió a satisfacción de sus muñidores, excepto por la resistencia numantina de Francisco Tomey con la Caja de Ahorro Provicial de Guadalajara. Aquello no era patriotismo alcarreño, obviamente, sino defensa de los intereses políticos de cada cual. Con todo, aquella china en aquel zapato aún explica parte de las desafecciones mutuas entre los castellano-manchegos del sur y los guadalajareños, sentimentalismos aparte.

Andando el tiempo, ya saben los lectores lo que pasó. CCM se convirtió en la engrasadora natural de las relaciones entre la política y el empresariado fiel, a un nivel de desenfreno mucho mayor del que José Luis Ros nunca alcanzó, limitado por sus carencias presupuestarias a poco más que facilitar negocio a algún conocido con la construcción de una torre de cristal. Pero nada de aeropuertos en la Alcarria, claro. ¡Cuánto espectáculo nos hemos perdido por no estar un poco más abajo en el mapa!

Llegado 2009, la cosa no dio más de sí y la piñata se rompió, con un estallido de caramelos y confetti con forma de latrocinio a despacho batiente. A Caja Castilla-La Mancha le cupo el honor de ser la primera en caer y en ver juzgada su gestión, por llamar de alguna manera a la forma que los directivos tuvieron de conducirse y de administrar el dinero de los impositores.

Sentaron en el banquillo diez años, diez, de picaresca al servicio de la causa, con el borrón final de tener que rendirle cuentas (sobre las cuentas falsificadas) a la Audiencia Nacional. Le cayeron dos años de prisión al señor del bigote, sin entrar en la cárcel. A su segundo de a bordo, otro tanto. A lo sumo, al diligente dirigente que siempre fue Moltó la cosa le ha costado unas cuantas canas de más y 155.000 euros de multa. A todos los demás nos han guindado 3.700 millones de euros, que hemos tenido que cubrir a través del Estado.

En estos días, la misma Audiencia Nacional se lo ha pensado mejor y ha mandado que entren en prisión los cinco ejecutivos de Novagalicia Banco a los que condenó también a dos años de prisión, para que no sean menos que la Pantoja, la única gloria nacional del delito que hasta ahora había pisado celda por una condena de dos años o menos. Según se ve, hay apropiaciones indebidas y apropiaciones indebidas... y luego, fruslerías como la mala gestión económica de lo común, aunque sea con resultados desastrosos. Lo que parece haber molestado sobremanera al señor juez es el apaño que se hicieron entre sí los gerifaltes de la caja gallega para asegurarse un retiro con algo más que los 900 euros de media que cobran cada mes los jubilatas españoles. Se les fue un poco la mano y rebañaron 18,9 millones entre los cinco. El magistrado, misericiordioso, sólo les obliga a devolver 14, no sea que se conviertan en menesterosos.

Lo más glorioso de todo esto es que, tantos años de crisis y dolor después, sean estos jetas los primeros que entran en la cárcel por los robos y desmadres cometidos al frente de las cajas españolas.

Podría haber sido un motivo para la esperanza; es, sin embargo, la prueba de que ser pesimista sigue siendo la opción más razonable. Porque esto no tiene arreglo. Esto, realmente, no hay quien pueda y quiera arreglarlo... más que nada, por no tener que salpicarse.


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