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La Crónica de Guadalajara
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Domingo, 22 de octubre de 2017

Carta a José Luis Maximiliano

Actualizado 25 septiembre 2014 13:09  
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Estimado José Luis:

Al recibo de la presente espero que estés bien, lleno de salud y de buenos propósitos.

Ya sé que casi nadie te llama por tus nombres de pila, pero es como me sale. Lo de "Maxi", que es lo habitual, se lo dejo a los muchos que te quieren y a los que te aprecian, que no son pocos. Lo de "señor Maximiliano", se lo reservo para el alcalde de Guadalajara en los Plenos, una invocación que le da a la política de la capital una inesperado aire de rusticidad cuando lo oyes. El "señor Antonio", el "señor Jaime" y el "señor Juanan" seguro que te quieren, aunque lo disimulen.

Este que te escribe defendía el otro día en una columna vecina el reconocimiento universal que deberían tener los tocapelotas individuales (y las prevenciones que se requieren ante los que van en grupo), en un artículo que parece que ha gustado a las gentes del común. Si me lo permites, Guadalajara debería empezar ya a reconocerte el mérito de haberlo sido (tocapelotas, digo) tantos años con buenas intenciones y mejores modos y los méritos acreditados para mantener a la izquierda pura (y no siempre tan dura) dentro de las Casas Consistoriales contra el viento y la marea de esta ciudad, escorada desde siempre a la derecha.

Me consta, porque lo he comentado en barra de café, que desde la izquierda más desleída (o sea, en el PSOE) se estarán horrorizando por este pequeño y torpe homenaje a tu sentido cabal del municipalismo real y cotidiano. Pero mira, es lo que hay: a ver si convences a alguno de tus buenos amigos de entre la canallesca para que hagan inventario de todos los temas de utilidad pública que has puesto tú sobre el tapete en los últimos años. A mí es que no me da tiempo.

Para esta ciudad no pasarás como electricista ni como agente del orden, aunque lo hayas sido. Ni como alaminero enredador cuando el lavadero aún era lavadero y no cuatro piedras al modo de un decorado de Hollywood.

Vienen tiempos revueltos para los hombres libres y los pensadores solitarios. ¿Libres y pensadores? ¿Librepensadores? Entre la misa y la masa poco espacio nos va a quedar. Si nos vemos por allí, nos seguiremos saludando.

Recibe un cordial y melancólico saludo.

Tuyo affmo,

Augusto González Pradillo



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