Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
Página inicioFavoritos
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
Domingo, 22 de octubre de 2017

Carta a Mariano Rajoy

Actualizado 2 septiembre 2014 19:50  
Compartir: Comparte esta noticia en Facebook Comparte esta noticia en Twitter Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   ¿Algún error?   |   Enviar  |     




Estimado presidente:

Espero que al recibo de la presente te encuentres bien y que me disculpes el tuteo pues, aun sin conocernos, me puede la confianza que da creerse ciudadano antes que súbdito y la certeza de ser contribuyente antes que ciudadano. Los impuestos que pagas te unen mucho al Sistema, así con mayúsculas, para qué lo vamos a negar. Es una experiencia emocionante que agradezco a Montoro cada día, según me levanto, y que no pueden disfrutar tres de cada cuatro extranjeros que viven en mi pueblo, ya que en Guadalajara sólo uno de cada cuatro inmigrantes empadronados están, a la vez, dados de alta en la Seguridad Social. Aun quitando a los niños y a los abuelos, la cuentas no salen. A ver si lo miras y me cuentas y tal.

Viéndote en el telediario me queda la duda de si lo tuyo es andar por caminos asfaltados, pistas o corredoiras. La cosa tiene su relevancia, pues no vaya a ser que te lleves de esmorga (o de carallada, si te pones popular populista) a la Merkel con la excusa de dar un paseo y acabéis los dos con un esguince. En los tobillos, digo. Moderación, Mariano, siempre moderación.

De salud creo que estás bien y de experiencia, ya ni te cuento. A ti los años no te pesan, que ya veo que vas mejorando a cada cana que te sale. A otros no nos pasa lo mismo y mira que es una pena. De tan sabio que te estás haciendo, ya hasta te equivocas cuando aciertas, lo cual es el colmo de la sofisticación.

Somos muchos los que quisiéramos ver el fin de la dictadura de las minorías en los ayuntamientos e incluso en las diputaciones (si es que con las diputaciones no fuera mejor acabar pura y simplemente, sin más) pero hay modos y maneras de hacerlo, hombre de Dios.

En mi pueblo (Guadalajara, ya sabes) aún vivimos algunos que nos acordamos de Fernando Planelles y de Paco el de "El Buen Gusto", que tuvieron el detalle de ser dos tránsfugas gloriosos en el Ayuntamiento de la capital. Un Consistorio tan original que con tres concejales hubo quien se atrevió a intentar ser alcaldesa cuando la mayoría está en trece ediles. Pues ahí la tienes, la heroína del pueblo aguantó año y medio, con un par y sin presupuestos. Incluso recordamos al vendedor de seguros que se aseguró la vida (al menos, la política) durante cuatro años siendo la bisagra decisiva para que Jesús Alique fuera alcalde hasta que un piso en Madrid se cruzó por el camino, allá por Reina Victoria.

Me tranquiliza (o no) que te veas tan convencido de tu papel de líder máximo, primus inter pares, la mejor barba que vieron los tiempos recientes de la política española. Me intranquiliza (o no) calcular cuánto tiempo queda hasta que te des cuenta de que no vas a poder reformar como quieres la elección de alcaldes, en la que te has obcecado personalmente para evitar que la izquierda pura se una con la izquierda radical y éstas con los restos de la izquierda posibilista para echar al PP de donde puedan. Por eso, al tiempo que ellos aparentan ofenderse, no le harían tantos ascos a que el cambio fuera para elegir al caudillo local en una segunda vuelta, procedimiento que aglutinaría los votos dispersos, sabedores de que la derecha vota con más disciplina y espíritu marcial.

Pues nada, Mariano. Ya que te empeñas en demostrarnos que aquí mandas tú y que lo haces por encima de tu propio partido, por encima del Consejo de Ministros, por encima de las Cortes Generales y por encima incluso de esta sociedad inerme que se tuesta al sol de la playa y de la crisis, ahora vas y se lo cascas a Ángela, a ver qué te dice. Una bendición suya a la sombra de un carballo o de un eucalipto marcará nuestro destino. O no. Contigo nunca se sabe.


Tuyo affmo,

Augusto González Pradillo



¿Te ha gustado este artículo? Coméntaselo a tus amigos y conocidos:
La Crónica te aconseja...

Controlado por:   /  Quienes Somos  /  Autores  /  Publicidad  /  Contactar  /  Privacidad  /  Cookies  /    RSS  /  Agrupación de Medios Digitales