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La Crónica de Guadalajara
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Viernes, 19 de octubre de 2018

El cocherito leré

Actualizado 5 octubre 2012 12:20  
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(“El cocherito leré” Carmelo Bernaola. 1968)
(Hay grandes compositores que han pasado a la historia de la música más por un divertimento que por una obra seria. Es el caso de Carmelo Bernaola, creador de los sonidos de una generación gracias a este “cocherito”, “Mambrú se fue a la guerra”, el himno del Athletic de Bilbao o la canción de la serie “Verano Azul”. En el olvido quedan sus composiciones de música de cámara o sus 82 bandas sonoras de películas. Disfruten del “cocherito, leré” y recuerden su infancia pinchando aquí:
http://www.youtube.com/watch?v=kD3iYJL3IGU)

“El cocherito leré, me dijo anoche leré, que si quería, leré, montar en coche, leré...”...¡Que tentación! Eso de que te inviten a montar en coche era en los sesenta un “lujo asiático”. El coche. Esa máquina cuya función es llevarte de un lado a otro a una velocidad apreciable. Una comodidad a la que nos hemos acostumbrado y un símbolo de nivel social. Tal coche tienes, tanto vales....¡país!

Y políticos de todo pelaje, cuando llegan al poder, no pueden evitar caer en la tentación de hacer uso del coche oficial, y si no está a la altura de sus expectativas, se cambia y “Santas Pascuas”. Y si no estás en el poder, es la mejor arma para atacar al que manda: el coche es un objeto que difícilmente se puede escamotear y es público y notorio cuando la autoridad de turno se baja a toda prisa de ese automóvil, comúnmente negro, de varios metros de “eslora” y otros tantos miles de centímetros cúbicos.

Cuando digo lo de “bajarse a toda prisa” recuerdo una anécdota curiosa: Llegaba hace meses a un acto oficial una destacada autoridad de la región cuando, en su afán por no perder tiempo, quiso bajarse en marcha y perdió un zapato en el intento. Éste quedo bajo el vehículo, pero la habilidad de la subsodicha autoridad, le hizo atrapar al vuelo el zapato con la punta de los dedos del pie y continuar su marcha sin que nadie se apercibiese del sucedido.... excepto quien les habla que se dejó para momentos como éste la curiosa anécdota. La impresión que me quedó es que el “stress” les puede y para bajarse con gracia de un coche oficial también hay que valer.

Andamos en estas fechas discutiendo sobre la oportunidad de la compra de nuevos vehículos en la Diputación y Ayuntamiento de Guadalajara. En ambos casos las “máquinas” parecen “material escolar” de obligada adquisición para el comienzo del curso... pero no. No se compran coches cada año. El parque móvil de la institución provincial parece obsoleto y según la Presidenta la intención era responder a las peticiones de los funcionarios. En el caso del Ayuntamiento, la Policía Local debe renovarse para luchar contra los “amigos de lo ajeno”.

Bien parece que sea así si el ciudadano se va a ver beneficiado por un mejor trato por parte de dichos funcionarios, cosa que aún está por demostrar. Porque cuando el mercado de segunda mano en cuanto a vehículos se refiere pasa por su “agosto” parece poco adecuada tal exhibición. Sin embargo, también es cierto que no es de recibo el ataque de la oposición, tan amigos cuando estaban en el poder de los gastos de representación y marketing.

“Ni tanto ni tan calvo” diría el alcarreño de pro. “Que he visto a los otros con sus cochazos y ya sabes lo del automóvil de Barreda.... Pero los de ahora deberían ser más “comedidos”. Y en el fondo creo que lo han sido, pero ahora cualquier gasto parece prescindible. No es cosa de “montarse en cualquier coche” por aquello de los quebraderos de cabeza que puede acarrear. Mejor actuar como la protagonista de nuestra “banda sonora”: ....”no quiero coche, leré, que me mareo, leré”.


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