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La Crónica de Guadalajara
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Martes, 24 de octubre de 2017

El Día de la Hispanidad y el misterio de la(s) bandera(s)

Banderas de España y Venezuela a las que hace alusión el artículo de El Paseante.
Actualizado 12 octubre 2017 11:59  
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El mayor misterio de las banderas es que a partir de un trozo de tela se conmuevan tanto las vísceras como se revuelven los ánimos o se dispara la tensión arterial. Los efectos de las enseñas patrias llegan a ser más intensos que el de toda la farmacopea occidental junta.

La vispera del Día de la Hispanidad andaba este paseante mirando al tendido, como acostumbra. Entre los balcones, era difícil no ver la curiosa asociación de esas dos banderas. Una, más grande; la otra, más pequeña. Una, española; la otra, de Venezuela. Una y otra juntas, arrimaditas, en feliz coyunda, quizá como sus dueños. Vaya usted a saber...

Asomado desde la calle a ese balcón, al paseante le asaltaba la duda de lo que esas dos banderas tan inusualmente dispuestas pudieran querer decirnos. O de a quién votarán sus propietarios (si es que votan) cuando voten. Y sobre todo, le dio por imaginar como en un relámpago futuros felices para esas dos anónimas personas... sin caer en la cuenta de que quizá el responsable del despliegue de las banderas bien pudiera ser uno y no dos. ¿Amar a dos banderas a la vez y no estar loco? Puede ser. Debe ser posible. Quizá siempre fuera lo preferible.

Aproximadamente así lo cantaba Machín, negro cubano, español sobreviviente en lo más negro del franquismo, voz sin pena en un mar de lágrimas surcado con canciones como brisas.

Al llegar a la esquina, la historia real que hoy les cuento hacía un último guiño: en lo alto de la pared, un nombre en la placa: Calle de la Constitución.

Para que luego digan que andando no se aprende.

(En el vídeo, Bebo Valdés y El Cigala. Disfrútenlo. Es mi regalo en un día festivo que no todos consideran una fiesta)
 


 


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