Para que te fíes del Gobierno… O, al menos, para que te fíes del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que en una reciente web oficial ha demostrado una gran ignorancia, si no malicia.
En efecto, con el interés por el eclipse del 12 de agosto cada vez más creciente, un portal específicamente creado por el Estado para promocionar este evento astronómico y turístico omite de forma inexplicable a Castilla-La Mancha, pese a que la provincia de Guadalajara entra dentro de la franja cubierta por el eclipse total de sol.
Se publicitan, en cambio, otras regiones, con especial incidencia positiva hacia Aragón, de la que se dice literalmente todo lo que sigue:
Si hay una comunidad que ha hecho de sus cielos limpios una marca de identidad, esa es Aragón. Para el Gran Trío de eclipses, la región juega una carta ganadora: ofrece escenarios radicalmente opuestos pero igualmente espectaculares, desde las cumbres de los Pirineos hasta las parameras de Teruel, garantizando una diversidad de paisajes fotográficos difícil de igualar en el resto de Europa.
El 12 de agosto de 2026 será la fecha cumbre. Aragón se situará en el corazón de la franja de totalidad, ofreciendo un espectáculo dramático: el eclipse total ocurrirá con el Sol muy bajo, rozando el horizonte oeste. Esto permitirá imágenes icónicas con la silueta de la Basílica del Pilar en Zaragoza recortada contra la corona solar, o la oscuridad cayendo sobre los valles de Ordesa y el Pirineo oscense. Huesca y Teruel también entrarán en la sombra total, convirtiendo a la comunidad entera en un observatorio gigante donde el anochecer llegará dos veces ese día.
Tras un «descanso» en 2027, donde el eclipse será parcial (aunque muy profundo, superando el 80-90% de ocultación), Aragón volverá a la primera línea mundial el 26 de enero de 2028. Mientras el norte de la región verá una fase parcial, el sur de la comunidad, especialmente la provincia de Teruel (famosa por su calidad de cielo Starlight), será atravesada por la franja de anularidad. En pleno invierno, los observadores turolenses verán el «anillo de fuego» perfecto instantes antes de que el Sol se oculte tras las sierras, un evento de una belleza fugaz y rojiza.
Un eclipse que podría ser un buen negocio
Como el propio portal oficial reconoce, estamos ante un fenómeno inusual que puede convertirse en un foco de ingresos por turismos para las comarcas desde donde se pueda observar este fenómeno. Guadalajara incluida, huelga decirlo.
En el pasado Fitur se dio a conocer que por esas mismas fechas, finales de enero de 2026, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha quedó constituida la comisión en la que varias consejerías del Ejecutivo autonómico, en coordinación con las diputaciones de Cuenca y Guadalajara, gestionará la seguridad de cara al próximo mes de agosto, cuando está previsto el eclipse solar que será visible desde varios puntos de estas dos provincias.
Se asumía que es un evento astronómico que atraerá a miles de turistas a la región y requerirá de un operativo específico para velar por la seguridad de aquellos que lleguen hasta las zonas altas de la Comunidad Autónoma para disfrutar de un fenómeno único.
Si volvemos a la varias veces citada web oficial, allí se enfatiza que «muchas personas viajarán a España o por España para vivir este evento, lo que implicará un reto de gestión y organización, especialmente en las zonas rurales o con mayor despoblación. Este es el caso de comunidades como Castilla y León o Aragón, cuyo papel en el eclipse de 2026 será protagonista». Ni rastro, insistamos, de Castilla-La Mancha.
«Otras CC.AA como Illes Balears o Andalucía, verán cómo sus índices de ocupación turística habituales se ven incrementados por estos eclipses, lo que supondrá un reto adicional para la gestión de estas llegadas», se insiste, omitiendo de nuevo a Castilla-La Mancha.
La amnesia selectiva no ha llegado al punto de suprimir a Guadalajara y sus localidades de la base de datos general, que incluye datos pormenorizados del eclipse en todas las localidad españolas. Todas, aclaremos, desde Finisterre a Punta Umbría.

En 2024 los lectores ya lo sabían por LA CRÓNICA
Cuando nadie hablaba del eclipse, LA CRÓNICA ya escribía sobre ello. Más exactamenmte, una amplísima información del 30 de junio de 2024 ponía en el conocimiento de los lectores de este diario lo que podrían contemplar en 2026.
Ciertamente, en algunas webs especializadas, ya se estaba informando a los entusiastas de la astronomía sobre las mejores localizaciones para no perderse detalle del eclipse. Y entre ellas figuraba Sigüenza, publicitada con un entusiasmo que hace fácil de leer la reseña en inglés:
«About an hour outside Madrid, Guadalajara is known for Sigüenza Castle, Sigüenza Cathedral and the nearby Barranco del Río Dulce (Sweet River Ravine) Natural Park, where you’ll find waterfalls, trails and rock formations. The eclipsed sun will sit 7 degrees above the west-northwest horizon». Dada esa posición, los que quieran observar el fenómeno deberán extremar el cuidado, por tanto, a la hora de elegir su emplazamiento para apreciar su desarrollo completo, sin interferencias visuales.
En el caso de Sigüenza, además de la altura del sol sobre el horizonte, ya se daba a conocer entonces la hora estimada para el fenómeno: las ocho y media de la tarde. Y también su duración: 1 minuto y 38 segundos. La ventaja que aporta la Ciudad del Doncel sobre otros emplazamientos (especialmente los islandeses e incluso los del norte de España) es que aquí sólo habría un 25 por ciento de probabilidad de cielos nublados.

Eclipse total de sol: Un tesoro de la naturaleza muy exclusivo
Destaquemos que este fenómeno de la naturaleza sólo podrá ser admirado en plenitud, además de en Guadalajara, en el extremo norte de Siberia rusa, el extremo oeste de Islandia, Groenlandia y en una franja muy concreta del norte de España.
No es frecuente poder asistir a un eclipse total de sol en España. El pasado siglo, por ejemplo, en agosto de 1905 se vivió uno con un recorrido parecido al que ahora se avecina. Y ninguno más en la Península, porque el de 1912 se considera que fue anular, sin llegar a taparse completamente el disco solar.
El eclipse total de 2026 se iniciará el 12 de agosto a las 15.45 en Islandia. Por el Atlántico, la sombra avanzará hasta alcanzar la Península muy entrada la tarde; cuando llegue a Baleares ya estará anocheciendo.
Madrid no es Guadalajara
Por curioso que resulte, dada la escasa distancia entre ambas ciudades, lo que será un eclipse total en Guadalajara no podrá apreciarse como tal en Madrid, al igual que ocurrirá con Barcelona, que deberán acercarse para contemplarlo a localidades de Lérida, por ejemplo.
Según las previsiones, en España el eclipse podrá verse como total en un puñado de capitales de provincia, además de en Guadalajara: Bilbao, Burgos, Castellón, La Coruña, Cuenca, Huesca, León, Lérida, Logroño, Lugo, Oviedo, Palencia, Palma de Mallorca, Santander, Segovia, Soria, Tarragona, Teruel, Valencia, Valladolid, Vitoria, Zamora y Zaragoza. Para Europa, en su casi totalidad, este eclipse se apreciará como parcial.
Para quienes no se conformen con lo que no sea lo mejor, desvelar que será en la localidad asturiana de Luarca donde se ha calculado que el eclipse tendrá la máxima duración (con 1 minuto y 50 segundos) y también la mayor intensidad. En todo caso, ya hay formas para anticipar con todo detalle la duración y horario del eclipse hasta en el pueblo más pequeño, sólo con indicarlo con el puntero en la pantalla.
Y una paradoja más: después de tanta espera, un año más tarde bastará bajarse hasta la costa andaluza para asistir a otro eclipse total de sol, incluso más intenso que el que ahora anunciamos. Se espera para el 2 de agosto de 2027, en la zona litoral andaluza, así como en Ceuta y en Melilla. Pero el primero del siglo XXI en Europa, y eso no habrá quien se lo quitEl 12 de agosto de 2026, por la tarde, la ciudad de Guadalajara y buena parte de la provincia tendrán la oportunidad de disfrutar de un espectáculo excepcional que, por ejemplo, le será negado en esa misma proporción a Madrid y a la mitad meridional de España. Estamos hablando de un eclipse total de sol, de casi dos minutos de duración.
LA CRÓNICA ya informaba del eclipse… hace 121 años
Aunque no es la primera vez que en Guadalajara se podrá ver un eclipse semejante, hay que remontarse muy atrás para recordar algo semejante. Podemos recurrir para ello a LA CRÓNICA, pero a la de 1905.
Un par de días antes del eclipse de 1905, un artículo escrito desde Molina de Aragón reiteraba la importancia del fenómeno y anunciaba la mucha gente que atraería, explicaba cómo se produciría el evento con todo lujo de detalles, y hasta describía cómo se debían preparar los cristales con los que observar el fenómeno, o hacer una fotografía de corona solar.
“Los fotógrafos con sus cámaras provistas se obturadores rápidos, pueden obtener fotografías de inmenso valor científico de las fases parciales del eclipse, si con antelación tienen la precaución de fijar en las placas la hora exacta en sean expuestos”.
Aunque desconocemos si aquellas cámaras sobrevivieron al eclipse, más preocupante resulta leer cómo restaban importancia a las dañinas consecuencias que mirar al sol sin protección podía tener, y cómo recomendaban hasta el uso de ¡anteojos!
“La observación del eclipse puede hacerse a simple vista, pero será más completa si nos valemos de unos anteojo; bien sean de los llamados de campaña, de marino o de teatro por su fijeza en la mano, o de larga vista, adoptándole un pie o apoyo para que permanezca en la dirección que más nos convenga”.
“El procedimiento más sencillo y económico a la par que acertado у рrесisо, consiste en suprimir el resplandor que rodea al astro por medio de un cristal obscuro con el cual la imagen del Sol queda bien definida”.
Solo su última recomendación cuidaba de la vista de los lectores: “También puede emplearse una palangana llena de agua para mirar la imagen del Sol”.
Romanones se trajo a los ministros a Sigüenza
Y como volverá a ocurrir en el 2026, cuando Sigüenza se convertirá en un buen lugar desde el que seguir el eclipse a pesar de lo que omita el Gobierno, en 1905 la ciudad del Doncel recibió numerosos visitantes, gracias, entre otros a que el Conde de Romanones, don Álvaro de Figueroa y Torre, un terrateniente además de un influyente político (y diputado por el distrito de Sigüenza en esas fechas), fue el anfitrión de muchas de las personalidades que acudieron a presenciar el fenómeno astronómico en la ciudad del Doncel. Los Ministros de Estado y Gracia, Justicia, y Agricultura, entre otras autoridades, se congregaron en la finca propiedad del Conde de Romanones para observar el eclipse.
Como otros muchos periodistas, literatos, ilustrados, científicos o curiosos se desplazaron en trenes que procedentes de Madrid, que apenas tenían ya asientos libres en su parada de Guadalajara. Por lo que todas las crónicas de la época destacan las intervenciones del Presidente de la Diputación, señor Celada y del Alcalde de Guadalajara, señor Miranda, para que se pusieran hasta 3 vagones más donde poder acomodar a todos los viajeros.
Un acontecimiento… social
También se describía el evento astronómico como un auténtico acontecimiento social:
“El tren que nos conducía entró en la ciudad mitrada a los acordes de la banda municipal y los 2.200 viajeros que descendimos –Sigüenza contaba entonces con unos 4.500 habitantes– de aquel rosario de coches, entramos en aquel simpático pueblo entre vítores y aclamaciones. […]” escribía Cordavías.
Y se señalaba la importancia de algunos de los visitantes a la ciudad mitrada, con el relato de anécdotas como el que “una lugareña de Garbajosa que estaba a nuestro lado, y que pocos momentos antes nos había dicho que hasta que no llegaran los ‘menistros’ no comenzaría el ‘clise’, batió las palmas al ver pasar en varios carruajes a Sánchez Román, a Weyler, a Romanones […]”.
Eduardo Palacio-Valdés, en el periódico La Región, nos describió con su pluma las sensaciones de personas y animales cuando la luna oscureció al sol:
“Nos quedamos a oscuras, el Sol al desaparecer deja de calentarnos, y un frio glacial penetra en nuestros en nuestros cuerpos; las aves bajan de las alturas despavoridas, y aquella enorme multitud, aquel mar de cabezas humanas, permanece en silencio aterrador. Por fin aparece majestuoso el rey de de los astros, y su presencia en el límpido firmamento es recibida con un aplauso cerrado, nutrido, causa maravilla, el ver la precisión matemática de los astrónomos anunciando el eclipse con tantos detalles”.

