De facilitar energía «verde» a través del hidrógeno a una posible reconversión a fabrica de baterías. Esta es la inesperada pirueta que se plantea Cummins, la empresa que llegó a Guadalajara con el marchamo de abrir camino a la nueva economía medioambientalmente respetuosa. En menos de dos años todo ha dado la vuelta.
Un ERE para casi toda la plantilla, planteado el pasado mes de enero, se resuelve el próximo lunes, como primera etapa para saber si el cierre de la factoría es o no el desenlace final para tantas esperanzas puestas en la multinacional estadounidense.
Este miércoles, al día siguiente de que LA CRÓNICA publicar la primera noticia de esta grave situación, la consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, ha asegurado que la planta de electrolizadores tiene opciones de reconversión hacia nuevos modelos industriales, basados en la fabricación de baterías.
Así lo ha indicado la consejera, que ha sido preguntada por dicho ERE, que impactaría a la mayoría de la plantilla de su planta del polígono de El Ruiseñor, en Guadalajara, antes de presidir en Toledo la reunión del Observatorio Regional del Impacto de los Aranceles.
Una inversión en «terrenos movedizos»
Tras precisar que los proyectos tecnológicos «siempre tienen un riesgo en la madurez de la demanda de los productos, pues se mueven en terrenos movedizos», Franco ha explicado que fue el pasado 16 de enero cuando la multinacional presentó el ERE por causas económicas y productivas relacionado con la falta de demanda de la fabricación de electrolizadores, «al no cumplir con las expectativas de creación de empleo que exigen este tipo de ayudas que vienen de fondos europeos».
«Nosotros ahora lo que nos toca es, por un lado, es acompañar ese tránsito para que una empresa de capital estadounidense, que ha decidido invertir en nuestra región y que está sufriendo las causas de la no implementación suficiente de las cargas de trabajo con respecto a la tecnología, transite de manera ordenada hacia otros nichos de oportunidad, como el mercado de las baterías, para que mantenga su actividad, su generación de riqueza y su generación de empleo en nuestra comunidad autónoma».
Al margen de intentar retener esta actividad industrial, reconvirtiéndose hacia otros nichos de oportunidad para mantener la inversión y el empleo, la Consejería de Economía, Empresas y Empleo, también se pone a disposición de los trabajadores y, concretamente de UGT, como comité de empresa en el caso de Cummins, «para acompañar a los trabajadores en la búsqueda de nuevas oportunidades laborales y para intentar que el impacto sea el menor posible».
El lunes, fin de las negociaciones para el ERE
Dicho esto, Franco ha precisado que el periodo de negociaciones finaliza el próximo lunes y, por tanto, su departamento, como autoridad laboral también, está a la expectativa de ver qué acuerdan la parte empresarial y la parte social, «intentando que se minimicen al máximo las salidas de las personas que están planificadas en los próximos meses, y que la transición sea lo más rápida y organizada posible para seguir dando un respiro a las muchas personas trabajadoras que hay en esa planta, que se han formado con muchísima ilusión en un proyecto nuevo y que ahora también necesitan nuestro apoyo».
«Estoy convencida que, a pesar de las salidas que lamentablemente tienen que producirse ahora, la empresa, sobre la mesa, tiene puesta la recuperación de personas con las nuevas líneas de actividad, y ese es nuestro objetivo y, por tanto, nuestro acompañamiento».
«Estas cosas pasan lamentablemente y nadie sabe cuando llega una empresa de estas características con tecnología puntera, cómo va a responder y reaccionar el mercado. Pero también les digo que ni el presidente Page ni la consejera, y estoy convencida que tampoco la alcaldesa de Guadalajara ni el presidente del Gobierno de España, como agentes de la creación de riqueza, empleo y del cambio, vamos a renunciar y vamos a cerrar las puertas, porque pueden venir problemas derivados de nuestro acompañamiento a los proyectos de inversión», ha insistido.
¿Pero qué es lo que ha pasado con el negocio del hidrógeno verde?
El sector del hidrógeno en España y Europa atraviesa un momento de incertidumbre y reajuste, que ayuda a entender la reciente decisión de Cummins de, muy probablemente, cesar su actividad en Guadalajara apenas dos años después de inaugurar su fábrica de electrolizadores.
Este caso no es aislado, sino un reflejo de las tensiones estructurales que afronta la industria del hidrógeno verde en el continente: hay oferta, pero no demanda. Una ley tan simple del mercado que estremece que se haya tropezado, y de este modo, con ella a partir de una constante inyección de fondos públicos.
Tras la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania, Europa aceleró sus planes para desarrollar una economía del hidrógeno, con España como uno de los principales actores.
Se triplicó el objetivo nacional de capacidad de electrólisis para 2030, pasando de 4 GW a 12 GW. La «medalla» política era tan tentadora que España se posicionó como líder en proyectos registrados, con casi 400 iniciativas en marcha y una capacidad estimada de 13,3 GW para 2030, superando incluso los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). La Hoja de Ruta del Hidrógeno Renovable en España subrayaba su papel clave en la descarbonización y la reindustrialización, con un fuerte respaldo institucional y financiero.
La crisis de demanda y los costes reales
El informe del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC) de 2025 reveló que los costes de producción de hidrógeno verde son entre un 160% y un 260% superiores a las estimaciones iniciales, lo que ha llevado a la quiebra de varios fabricantes europeos y a la revisión a la baja de las expectativas de éxito del sector.
La demanda real no ha crecido al ritmo esperado, y muchos proyectos dependen de subvenciones y ayudas públicas, lo que genera una burbuja de incertidumbre sobre su viabilidad a largo plazo.
En este contexto, Cummins justificó su Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en Guadalajara por la «paralización del mercado internacional de electrolizadores» y la suspensión de pedidos de su principal cliente, BP.
La decisión de Cummins no es un caso único. En 2025, dos fabricantes europeos de hidrógeno se declararon en quiebra y fueron adquiridos por otras empresas, y se han registrado retrasos generalizados en proyectos a gran escala.
El Gobierno español ha anunciado la aprobación de un anteproyecto de ley para regular el mercado del hidrógeno, con el objetivo de impulsar la demanda y ofrecer mayor estabilidad a las inversiones.

