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La Crónica de Guadalajara
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Martes, 23 de abril de 2019

En Guadalajara sabemos cómo erradicar casi totalmente las fracturas en ancianos por caídas

Estudio piloto desarrollado durante año y medio en el Hospital
La Unidad de Prevención de Caídas y Fracturas del Hospital de Guadalajara demuestra su eficacia al revertir la fragilidad en población mayor y reducir caídas y fracturas. Durante año y medio ha realizado valoraciones integrales a población mayor, incidiendo en la funcionalidad de los participantes y los factores que pueden precipitar las caídas. En este tiempo ha demostrado su eficacia al reducir un 92,3 por ciento los ingresos y el 88 por ciento de visitas a urgencias.
Actualizado 6 marzo 2019 09:59. Primera publicación 6 marzo 2019 09:47.
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El servicio de Geriatría del Hospital de Guadalajara ha desarrollado durante el último año y medio un estudio piloto, a través de una Unidad de Prevención de Caídas y Fractura. A lo largo de este tiempo ha demostrado su eficacia, al reducir sustancialmente el número de caídas, ingresos y visitas a urgencias relacionadas con caídas por parte de población mayor.

La Unidad se creó en diciembre de 2016 gracias a una beca de la Fundación del Hospital  Nacional de Parapléjicos. Durante año y medio han realizado una valoración geriátrica integral a 162 pacientes, con la participación de un médico geriatra, trabajadores de Enfermería, Terapia Ocupacional y Trabajo Social. Este equipo ha actuado sobre factores como la medicación y también sobre aquellos elementos en el entorno del paciente que pudieran favorecer las caídas. También han planteado programas específicos de ejercicio físico con el fin de revertir la fragilidad ósea, que es la que predispone para las caídas, entre otros posibles problemas.

Los participantes, según explica la geriatra Irene Bartolomé Martín, fueron derivados desde Atención Primaria, residencias de mayores y consultas de servicios como Traumatología, Rehabilitación o Neurología, entre otros. A estos pacientes se les realizaba una exploración con especial atención sobre su funcionalidad y en la detección de los factores que predisponen a caerse.

En el caso de los pacientes que residían en sus domicilios se les indicaba un programa de ejercicio, con diferentes tablas que debían desarrollar durante 12 semanas en la Unidad de Día de Geriatría del Hospital. Tras ello, se realizaba una segunda valoración y se prescribía un programa de ejercicios individualizados adaptados a su nueva condición, dada la mejoría tras la primera fase. Si pasado un año los pacientes no volvían a sufrir caídas, la valoración pasaba a ser anual.

Los ejercicios han sido eficaces
El estudio concluye, a través de distintas mediciones, que los pacientes que realizaron el programa de ejercicios mejoraban y mantenían su mejoría, mientras que los que optaban por no hacerlos, empeoraban.

Según la escala de Barthel, que mide las actividades básicas de la vida diaria, los mayores que participaron aumentaron su capacidad funcional hasta 30 puntos por encima de quienes no lo hicieron, lo que supone ni más ni menos que “la diferencia entre ser una persona independiente o no serlo”.

Asimismo, el estudio demuestra que los mayores sedentarios iban sufriendo un progresivo deterioro que se traducía en mayor accidentalidad y eventos adversos. “En los pacientes activos se han reducido casi a cero las visitas a urgencias, pasando de 2,7 a 0,02 caídas en un año por paciente, mientras que los ingresos relacionados con una caída pasaron de 0,7 a 0,03 al año y las visitas a urgencias descendieron de 1,1 al año a 0,05”, explican desde el Hospital.

En concreto, el estudio ha revelado una reducción de un 88 por ciento de visitas a urgencias y una disminución del 92,3 por ciento de los ingresos a los tres meses de iniciar la intervención.

Evitadas 29 fracturas de cadera
Se estima, asimismo, que al finalizar este programa se habrían evitado 29 fracturas de cadera, algo fundamental si se tiene en cuenta que apenas una tercera parte de estos pacientes recupera la funcionalidad previa y la elevada mortalidad que se da un año después de la cirugía.

Además del trabajo hospitalario, resulta fundamental el dirigido a centros de salud o residencias que agrupan más potenciales beneficiarios. Por este motivo, se forma a los profesionales de Primaria para que aprendan a detectar riesgo de caídas y tomen decisiones para evitarlas, o deriven a la Unidad a los pacientes más complejos. Ésta, además, propone cambios sencillos como retirar alfombras, situar los objetos a una altura adecuada o evitar muebles con ruedas.

Uno de cada tres ancianos se cae
Según Irene Bartolomé, “se calcula que la tercera parte de los mayores que viven en su domicilio se caen y más de la mitad no lo dicen porque asumen que es algo normal a partir de cierta edad, y no es así”.

En el caso de residencias, se ha trabajado con el personal de ocho centros en materia de detección de factores de riesgo, polifarmacia y alteración de la marcha y abordando cuestiones ambientales, además de reforzar la parte de ejercicio físico a desarrollar en el centro.

Finalmente, la doctora Bartolomé ha destacado los buenos resultados del estudio, tanto en los centros de salud como en las residencias, que se plasman en una notable reducción en el número de caídas y de fracturas de cadera pese a la tendencia creciente de los últimos años, frente al aumento observado en aquellos centros no incluidos en el programa.

El jefe del servicio de Geriatría, Juan Rodríguez Solís, ha valorado “tanto los resultados como la ampliación, sin duda necesaria, de los recursos para este grave problema de salud” y ha destacado la implicación de todo el personal de la Unidad de Día de Geriatría, que hace posible el desarrollo de estas Unidades. Esta investigación, ha añadido, apoya la necesidad de dar solución a una patología “muy prevalente y que se incrementará en los próximos años como son las caídas y su consecuencia más dramáticas, las fracturas”. 

Esta iniciativa se suma a la Unidad de Ortogeriatría  de la que también participa el servicio de Traumatología.

Asimismo, destaca la concesión de la medalla de bronce como Unidad de Coordinación de Fracturas (Fracture Liason Service) en colaboración con Reumatología y la propia Traumatología, haciendo del de Guadalajara el primer hospital del SESCAM que consigue esta acreditación.
Rodríguez Solís también ha recordado la reciente publicación de la primera Guía de Ortogeriatría de la región, surgida por la colaboración de profesionales de la propia Geriatría, Anestesia, Rehabilitación, Hematología y Cardiología del Hospital de Guadalajara, con la colaboración de diversos servicios de Geriatría de Castilla-La Mancha.


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