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La Crónica de Guadalajara
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Viernes, 19 de enero de 2018

Guadalajara, la nieve y lo imposible

Virgen de la Soledad y el Paseo de las Cruces, despejados a primeras horas del domingo. (Foto: La Cró[email protected])
Actualizado 8 enero 2018 20:50  
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La nieve es rara en Guadalajara, pero tampoco tanto como para que no nos acordemos de qué es lo que ocurre cuando cae en la capital o en la provincia. Siempre que nieva tiene sus efectos sobre el tráfico rodado, además de las eventuales caídas de ramas o incluso de árboles enteros. Tampoco es descartable que algún vecino resbale y se estampe contra el suelo. Lo normal, a fin de cuentas, dentro de lo casi excepcional que es, pese a todo, que se cubran de blanco los tejados, los parques y las calles por aquí.

Con la nieve lo que no falta es la queja retrospectiva, dirigida siempre contra el Ayuntamiento de Guadalajara, como si en su mano y en sus presupuestos estuviera evitar que el agua a determinada temperatura del aire caiga en forma de copos e incluso cuaje. Si nieva, los primeros en salir son aquellos que se preguntan en alta voz por qué no se han tomado más medidas. ¿Cuáles? Nunca se ha sabido, pero se reclaman. Siempre.

En la madrugada del 6 al 7 de enero de 2018 los que han limpiado de nieve las calles de Guadalajara no han sido los que se quejaban por las redes sociales e incluso a través de LA CRÓNICA, sino los operarios a los que entre todos pagamos a través del Ayuntamiento. Es su trabajo, sí, pero tan penoso en noches como esas que al menos habrá que reconocérselo. Es de justicia y hasta de pura humanidad.

Por lo demás, situaciones como esta nos retratan en lo mal que llevamos lo de asumir responsabilidades particulares. Nos cuesta casi más que los impuestos que pagamos, que nos sirven como excusa y argumento.

Vivir en sociedad supone compartir obligaciones para obtener unos logros comunes. Por ejemplo, de eso se trataba cuando hace más de una década unos señores que nos representan a todos escribieron y aprobaron una llamada "Ordenanza Municipal de Limpieza Viaria, Estética e Higiene Urbana de Guadalajara". Allí, en su artículo 105, se recuerda que "corresponde a los particulares la limpieza de los pasajes privados, los patios interiores de manzana, los solares particulares, las galerías comerciales y en general todas aquellas zonas comunes de dominio particular". Y para el caso concreto de las nevadas, en el artículo 107 se establece que "los empleados de fincas urbanas o el personal designado por la propiedad del inmueble, colaborarán con los Servicios Públicos a la limpieza de nieve y de hielo de las aceras en la longitud correspondiente a su fachada, y en una anchura mínima de 2 metros, depositando la nieve o el hielo recogido a lo largo del borde de la acera, de modo que se facilite la normal escorrentía del agua y la circulación de vehículos y personas". No es una ocurrencia nueva, sino la traslación de unos usos cívicos consolidados desde tiempo inmemorial y que en las ordenanzas municipales aparecen desde el siglo XIX. 

¿A cuántos vecinos ha visto este domingo limpiando lo que le correspondía de acera? Los ha habido, y en este diario podemos dar fe de que la mayoría de ellos no estaban entre los ocupantes más jóvenes de los inmuebles al pie de cuyas fachadas empuñaron la escoba para hacer algo que era, simple y sensatamente, su obligación. Pero daban ganas de abrazarlos, por lo extraordinario que parecía.

En Guadalajara ha nevado y se ha resuelto lo que ha tenido de inconveniente en un plazo prudencial, gracias al tesón de los trabajadores de las contratas, policías, funcionarios y también políticos echando horas y esfuerzo. Ha sido así, reconozcámoslo.

Para la próxima, a ver si hacemos todos lo nuestro. Luego, exijamos al Ayuntamiento o a cualquier otra Administración, lo suyo. Es lo correcto. Así, según vayan viniendo nevadas, las veremos más blancas y no tan negras.

 


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