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31 enero 2026
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HERCULANO: La ciudad del cerdito feliz

¿Qué pueden tener en común Elon Musk y el suegro de Julio César? Más de lo que puedes imaginar. Lo que comparten se encuentra 2.000 años atrás y a unos pocos kilómetros de Nápoles, en la ciudad romana de Herculano. La respuesta a nuestra pregunta sólo la descubrirás aquí (junto con mucha información incluso más interesante) en este reportaje de LA CRÓNICA que no puedes perderte.

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Las claves de este reportaje:

  • Herculano, cerca de Nápoles, ofrece una experiencia única al revelar la vida cotidiana de los romanos antes de la erupción del Vesubio.
  • El yacimiento presenta casas mejor conservadas que Pompeya, adornadas con mosaicos y frescos fascinantes.
  • El Museo Arqueológico Nacional de Nápoles alberga valiosas colecciones, incluyendo los bronces de la Casa de los Papiros.
  • Descubre cómo llegar a Herculano desde Nápoles en tren o coche; la entrada cuesta 16 euros y ofrece acceso a un interesante museo.
  • El artículo también desvela la relación entre Herculano y personajes históricos como Julio César… y Elon Musk.

Texto y fotos: Augusto González Pradillo


Una visita a Herculano puede empezar con un gato y acabar con un cochinillo. Sorpresas sobre sorpresas que te da la sorellina de Pompeya.

Sobre la hermana mayor ya dejó hace unos meses sus propios apuntes Jesús Orea en un magnífico reportaje sobre Nápoles publicado en junio de 2025 en estas mismas páginas digitales.

La resucitada Ercolano es más pequeña y está más cerca de Nápoles. Muy a menudo olvidada por los turistas apresurados, merece echar cuando menos parte de una mañana para revivir lo que era una ciudad al gusto de varias familias adineradas al comienzo de nuestra era.

Como es bien sabido, un 24 de octubre del año 79 todo quedó sepultado por los piroplastos del Vesubio. El célebre volcán, que hasta entonces había sido considerado un monte inofensivo por griegos y romanos, estalló de súbito y durante horas, arrasó también Pompeya e indultó a Nápoles, situada al norte, pues las cenizas y las piedras ardientes viajaron en todo momento hacia el sur.

Por su cercanía, a Herculano se le vino encima una precipitación continua de ceniza mezclada con material volcánico a altísimas temperaturas y todo acompañado con gases tóxicos, pero nunca una lengua de lava como algunos suponen. El caso es que sus 20 hectáreas edificadas quedaron sepultadas bajo 27 metros de un duro sarcófago pétreo.

Al llegar hasta allí hoy, quizá como ocurriría hace veinte siglos, te recibe un gato que guarda las distancias con el desdén propio de quien se sabe un ser superior.

Menos de dos décadas antes de su final, a Ercolano ya le había hecho jirones un fuerte terremoto, del que aún andaban recuperándose.

La extraña relación entre Julio César y Elon Musk

Pese a todo, era un buen lugar para vivir. Que se lo pregunten si no a Lucio Calpurnio Pisón Cesonino, el creador de una magnífica villa con vistas al mar. Epícureo por vocación y por capacidad económica, los magníficos jardines y los lujosos interiores se llenaron de estatuas, algunas de las cuales han sobrevivido, para nuestro disfrute también. Salseo necesario: ese hombre no era un cualquiera, sino el suegro del mismísimo Julio Cesar.

Cuando la erupción, el venerable Lucio ya llevaba 36 años muerto, pero es inmortal para cualquiera que hoy recorra la que fue su casa, llamada «de los papiros» en nuestro tiempo por una buena razón: los 1.800 documentos escritos que, aun achicharrados, todavía se intenta recuperar y descifrar. El hombre más rico del planeta, Elon Musk, ha donado tres millones de dólares para ayudar a conseguirlo. Le quedan otros 619.000 en la cuenta del banco.

Bronces de la Casa de los Papiros se guardan en Nápoles desde que se redescubrieron en el siglo XVIII. Entre ellos, el enternecedor cerdito feliz que hemos elegido para encabezar este reportaje y que suele tener mucho menos eco que las más famosas estatuas.

En la actualidad, la carrera sin fin de estos dos jovencitos desnudos comparte espacio en el Salone della Meridiana con otras joyas procedentes del mismo edificio ercolano, trasladados hasta este emplazamiento provisional por causa de unas obras de reforma. No están todos pero son suficientes, en cualquier caso, para hacerse una idea del valor de los 24 mármoles y los 63 bronces que de allí se recuperaron.

Invitados a la vida cotidiana de Herculano

Si algo estremece incluso al visitante más insensible en las muy enhiestas ruinas de Herculano es la sensación de estar recorriendo la intimidad de aquellos romanos que, contrariamente a lo que sostenía Obélix, no estaban locos.

Andar por el cardo, por el decumanus o por la red de callejas entre ambos ejes es retroceder en el tiempo. Tal cual. Y lo hacemos para rodearnos no sólo de gens patricia, sino de sus esclavos, de los libertos, de los comerciantes… de los hombres y mujeres que caminaban hacia cualquier lugar y de las prostitutas que aguardaban a la clientela. Comprar y vender. O venderse.

El tiempo, fugitivo, permanece.

Más que Pompeya, Herculano nos muestra casas mejor conservadas tanto en su estructura (abundan las de dos pisos) como en su interior, con mosaicos y frescos. Lo que será imposible, salvo indeseables cataclismos futuros, es que afloren el foro y tantos otros recintos de la ciudad, sobre los que se han levantado casas y más casas para los habitantes de la zona. Misterios de la política cuando se mete a urbanista y se olvida de los arqueólogos.

Pero la vida doméstica sigue allí, con sus lujos y sus miserias, mosaicos y atarjeas; su culto al cuerpo en las termas y en la palestra al tiempo que aún resuenan los ecos de los que pedían favores a los dioses familiares ante los altares ricamente decorados.

Que el lector se deje llevar con la simple contemplación de estas imágenes:

Tuvo Herculano un benefactor que ha perdurado en la memoria y unos mártires que nos miran desde las cuencas vacías de sus ojos.

El primero se llamó en vida Marco Nonio y nos saluda desde el monumento que le dedicó la ciudad por lo mucho realizado en favor de ella.

De los otros, que eran 300, sabemos mucho menos: murieron en los almacenes del puerto, a la espera de alguna embarcación que de madrugada los sacara de allí. Nunca fueron rescatados y allí permanecen, para la atónita contemplación del personal, que los fotografía entre el morbo y el respeto. Y que no entiende que aquello era la playa, aunque el mar ahora este a mucha, mucha distancia de ese sobrecogedor espacio.

Sexo, sexo, sexo

Pero pasemos del thánatos al eros. Para un pueblo tan empeñado en pasar a la posteridad como era el romano, lo de tener en buena consideración el sexo era una muy placentera coherencia.

Los visitantes más rijosos se pueden decepcionar al no encontrar entre las ruinas lo que andan buscando, una versión clásica del Playboy. Que existe, sí, pero que está en Nápoles.

Lo que era obsceno a los ojos de 1738 no fue destruido sino puesto a cubierto y bajo llave. Casi un siglo después, en 1807, se agrupó en lo que se llamó Gabinete Secreto, puesto que no estaba al alcance de todos los ojos. Ahora, sí… provocando todavía risas nerviosas en algunos.

Más allá de la arqueología, un museo colosal

El Museo Arqueológico Nacional de Nápoles es uno de los mejores en su género de toda Europa. Sólo por la Colección Farnesio merecería la visita, pero es que en sus salas se desparrama Roma e incluso el Antiguo Egipto con obras de calidad excepcional. Salas amplias y sin apreturas, al menos fuera de la temporada alta, como ha podido disfrutar este periodista.

Así, uno queda eximido de la relación detallada de cuanto desfila ante los ojos y se justifica con una galería gráfica como la que sigue, simples apuntes de la belleza allí acumulada. Hasta los patios y las vistas desde las ventanas y balcones serenan el alma. Y si lo dudan, miren:

Luego, vayas donde vayas, después de haber visitado Herculano no terminas de irte porque el recuerdo te acompaña.

Veinte siglos están contigo, como la imagen de esa pequeña ciudad, enterrada y resucitada por un aragonés, Roque Joaquín de Alcubierre, al servicio de un buen rey de Nápoles y de España. Siempre hermanadas.


¿Cómo viajar?

Desde Madrid hay pocas dudas, puesto que es Iberia la que mantiene conexiones diarias con Nápoles, con un Airbus 320Neo que te deja en la capital de Campania en dos horas y media.

¿Cómo llegar a Herculano desde Nápoles?

Si vas en coche de alquiler, opta por el peaje para no darle más vueltas. En tren, por la línea Circumvesuviana hasta la estación Ercolano scavi. Y si optas por visita organizada con guía, más facilidad.

Otras informaciones:

Precio de la entrada a Herculano: 16 euros para adulto. Incluye el acceso a un muy interesante museo, que puede dejarse para el final de la visita y que incluye desde muebles que sobrevivieron (carbonizados) a una embarcación completa.

Precio de la entrada al Museo Arqueológico Nacional de Nápoles: 10 euros para adultos. El primer domingo de cada mes, gratis.