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La Crónica de Guadalajara
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Lunes, 23 de septiembre de 2019

La peripecia de un buen samaritano que se quedó sin teléfono ante dos navajas y con un gran susto

La argucia y el tono con que se perpetró el robo por parte del acusado es para tomar nota
El robo con navaja puede acarrear hasta cuatro años de cárcel.
Juzgan este jueves en Albacete a un acusado de quedarse con un móvil tras amenazar al dueño con dos navajas.
Actualizado 30 enero 2019 14:49
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El Juzgado de lo Penal número 3 de Albacete juzgará este jueves 31 de enero a un hombre acusado de un presunto delito de robo con violencia por el que el Ministerio Fiscal le pide una pena de cuatro años, tres meses y un día de cárcel.

La Fiscalía, en su escrito de acusación, relata que los hechos ocurrieron en un parque de Albacete, sobre las 18.30 horas del 4 de noviembre de 2016.

El acusado se acercó a dos amigos que estaban sentados en un banco del parque y les dijo que su coche se había roto y que si le dejaban hacer una llamada telefónica.

Entonces uno de ellos le contestó que le dijera el número al que deseaba llamar y que él mismo lo marcaría. Tras hacerlo así, le entregó al acusado su teléfono, con el que estuvo hablando unos cuatro minutos.

Al acabar, con el pretexto de que el que le había dejado el móvil no debía ver el número al que había llamado, se guardó "con gran caradurismo", dice el escrito, el móvil en su bolsillo. Al tiempo, les dijo que iba a esperar la llegada de un amigo y que se alejaba un poco para esperarlo.

El muchacho que le había dejado el teléfono, que presentía la intención del acusado de huir, le dijo que lo acompañaba o que le devolviera el teléfono. Se fue con él y, al ver que se alejaba demasiado, volvió a reclamarle el teléfono.

Entonces el acusado sacó una navaja pequeña, comenzó a limpiarse las uñas con ella, y le dijo al dueño del móvil que se marchara. Sacó, además, una segunda navaja, y ambos empezaron un forcejeo, en el que la víctima consiguió quitarle y tirar una de las pequeñas armas.

La otra persona que había en el banco, al ver el forcejeo, se acercó a ayudar a su amigo y, al ver el acusado que quedaba en minoría, salió huyendo, llevándose el teléfono sustraído.

A consecuencia de estos hechos, el joven que forcejeó sufrió una herida en un dedo de su mano derecha, de un centímetro de longitud y de escasa profundidad.


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