El Centro Belén de Cáritas en Guadalajara ha cumplido un año. Se trata de un recurso de acogida para familias con menores en situación de «exclusión residencial», eufemismo técnico para describir la incapacidad para acceder a una vivienda.
La instalación, que ha recibido una cuantiosa ayuda de fondos públicos, dispone de 6 apartamentos, siempre ocupados y con una lista de espera que ha llegado a superar el centenar de personas.
El centro, gestionado por Cáritas Diocesana de Sigüenza-Guadalajara. Hasta ahora ha atendido a 6 familias de distintas nacionalidades, en las que conviven un total de 19 menores.
La directora de Cáritas Diocesana de Sigüenza-Guadalajara, María José Bustos, explica que el Centro Belén se ha concebido como un recurso de tránsito que ofrece no solo alojamiento temporal, «sino un acompañamiento integral y personalizado». En este sentido, señala que la vivienda «es el punto de partida para garantizar otros derechos básicos como el empleo, la escolarización de los menores o el acceso a la sanidad».
Según detalla, el trabajo con las familias se ha desarrollado «respetando sus tiempos y trayectorias, con apoyo en la búsqueda de empleo, la regularización administrativa, el acceso a servicios educativos y sanitarios y el fortalecimiento de la autonomía personal».
La estancia en el recurso se plantea con una duración aproximada de un año y sin coste para las familias, con el objetivo de facilitar su acceso posterior a una vivienda estable.
Además de lo dedicado a la adaptación de la instalaciones, el Centro Belén ha contado con una financiación específica de 135.000 euros para el año 2026 por parte de la Junta de Comunidades, procedente de la convocatoria del IRPF. Esta dotación se ha enmarcado en una inversión regional de 3,2 millones de euros destinada a 52 proyectos de Cáritas en Castilla-La Mancha, de los que más de un millón se ha destinado a iniciativas desarrolladas en la provincia de Guadalajara.

