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La Crónica de Guadalajara
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Sábado, 16 de febrero de 2019
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Lo que te deseo para 2019

Últimos días de 2018, entre la niebla. (Foto: La Cró[email protected])
Actualizado 23 diciembre 2018 11:32. Primera publicación 23 diciembre 2018 11:16.
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Sin que se tome como peloteo, hay que reconocerle al director de este periódico que escribe bien, aunque le sirva para poco. Al final de estas líneas podrá encontrar el lector el enlace a un antiguo artículo, que este paseante les recomienda vivamente, puesto que habla del Mal, con palabras acertadas y pensamientos tan afilados que más que arañar, se clavan. Una lectura necesaria (también) en estos tiempos.

Viene esto a cuento de que el ínclito jefe de la cosa me ha pedido que escriba un artículo para desearles un próspero 2019. Así, como si fuera fácil.

Entre el año que muere y el que nace quien quiera puede acercarse a Madrid, no sólo para comprar sino también para plantarse ante las obras de arte de sus museos. Créanme si les digo que no muerden. Las hay, y no pocas, que además nos conmueven.

En estos días, en el Thyssen andan de reestreno de la "Santa Catalina" de Caravaggio, una vez limpia de suciedades y repintes. Ahí está, en todo su esplendor, no una santa, sino Fillide Melandroni, que a sus 17 años era puta en Siena, con proxeneta conocido. O sea, más digna y humana en su humana condición que cualquiera de los nombres de todo el santoral. Radiantemente viva, con sus cabellos ligeramente pelirrojos encendiéndonos el alma y redimiéndonos, si así lo queremos ver, en su propia redención, varios siglos después.

Ni usted me conoce a mi ni yo le conozco a usted. Es más que posible que ni usted se conozca a sí mismo como se merece, del mismo modo que yo prefiero no conocerme demasiado a mi mismo, por prudente temor. Mejor así, seguir siendo territorio inexplorado. Y avanzar por él, hasta el último día, dispuestos a asombrarnos de todo lo bueno que podamos crear y a rechazar lo malo que nos atribuyan con un leve gesto de desdén.

Cuando en este 2019, que será irrepetible, alguien le juzgue y le etiquete, mándele a la mierda. Nadie tiene derecho a sentenciarle, ni usted tiene condena que purgar por ser lo que ahora es, ni obligación de renunciar a lo que pueda llegar a ser.

Viene 2019 con 365 días pero podrían valer por muchos más si nos sirven para redimirnos de los idiotas y de nuestras propias debilidades. El afán no tiene límites si no lo limitamos.

Igual que hace dos años, cuando a Augusto González Pradillo le dio por escribir del Mal y de la redención posible, por propia mano o con la ayuda de otros. Aquel artículo aún sobrevive.

¡Feliz 2019!

Y si tiene que ser, además, un año próspero, que no seamos nosotros quienes lo impidamos. 


 


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