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La Crónica de Guadalajara
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Sábado, 21 de octubre de 2017

“Los partidos políticos son los mayores destructores del conocimiento y de la libertad individual”

Juan Garrido Cecilia, presidente de la Fundación Siglo Futuro
Juan Garrido Cecilia, presidente de la Fundación Siglo Futuro.
Actualizado 1 marzo 2015 20:55  
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De Juan Garrido sabemos que llegó a Guadalajara hace 55 años, aunque es más difícil averiguar cuándo vió las primeras luces en su Úbeda natal. Coqueto que es el hombre. Más que la edad lo que le caracteriza es su capacidad de sobreponerse, hasta convertirse en una referencia por su apasionado ejercicio de la promoción cultural, como ya apuntaba en su lejana etapa como trabajador de Unión Fenosa en la central nuclear "José Cabrera" o durante su sexenio como presidente de la Casa de Andalucía en Guadalajara. Fundó "Siglo Futuro" como club y lo mantiene, junto con un irreductible grupo de colaboradores, como fundación. Suma siete lustros vinculado a la cultura por estos pagos, en los que se le ha reconocido en más de una ocasión con distinciones que van desde el "Melero Alcarreño" a la Insignia de Oro de la Legión, pasando por su reconocimiento como socio de honor de la biblioteca de Katmandú, que ayudó a crear. Original, ya se ve, hasta para los premios. Una persona y un personaje que puede desvelar alguno de sus secretos en esta entrevista...


- ¿Qué hace un andaluz como usted en un sitio como este para que aún no le haya dado por salir corriendo sin mirar para atrás?


Yo soy andaluz, de Úbeda y quiero y siento a mi tierra como algo mío. Pero llevo viviendo en Guadalajara y en su provincia más de cincuenta años, con intensidad; aquí he trabajado siempre, mis cuatro hijos son de Guadalajara, dos viven aquí, mis padres también, mis amigos... El sentimiento es el criterio de la realidad y no concibo mi vida sin Guadalajara, y cuando me vaya a otro viaje …también me quedaré aquí. Si me viera usted corriendo algún día, tenga la seguridad que me iría de visita más allá de Despeñaperros, pero volvería y no tardando …


- ¿La cultura que más vende es la que se vende? Creo que entiende la pregunta, sin más explicaciones…

La cultura es motor de riqueza, de solidaridad, de creación, de conocimiento, de valores, de cohesión social y de libertad y en tiempos de crisis se acentúa su necesidad. Pero está viviendo tiempos de profunda crisis debido a que los cambios sociales, económicos y culturales acaecidos en los últimos cinco años son tan radicales que se puede hablar de metamorfosis muy negativa. La cultura que se vende o “vendida” no deja de ser un claro dirigismo, está subyugada, encaminada, aprisionada por los intereses de quienes la compran y llegará al ciudadano sin libertad y carente de sus valores. La cultura hay que venderla al ciudadano para que disfrute, para que le llegue en su estado más natural, el que le confiere la libertad y la independencia. Así, sí tendrá carácter de servicio público.


-¿En la próxima campaña electoral le vamos a ver ya formando parte de la candidatura de algún partido? Son tantos los años en que le han atribuido a usted veleidades políticas…

Nunca he estado en la política, no valgo para ese digno oficio, pero es cierto lo que dice. Yo siempre he querido ser, y creo que lo he conseguido, libre e independiente, y en la política, eso es imposible. Los partidos políticos son los mayores destructores del conocimiento y de la libertad individual. Deberían ser el espejo de la sociedad y ya ve la enorme dicotomía que existe. Pero vaya por delante mi respeto y reconocimiento a todos los políticos honestos y con carácter de servicio a los ciudadanos, que son una gran mayoría. Tengo amigos profesionales de la política y no miramos el arco iris, y le aseguro, que, sin salir de Guadalajara, tiene usted un ejemplo de lo que digo respecto a la honestidad y dignidad en sus responsabilidades.


- ¿El problema de España es de falta de cultura o más bien que nos sobra educación para hacer lo que hay que hacer, que es algo muy feo y que no se puede escribir sin ofender?

España es uno de los países occidentales con más bajo nivel educativo y los españoles estamos por debajo de la media europea respecto al nivel de conocimientos. Por lo tanto, España no tiene un buen nivel cultural. Respecto a que no se puede escribir sin ofender, no lo achaque a nuestra educación, que no nos sobra, busque en el diccionario de la RAE las distintas acepciones de la palabra “ libertad” y hallará la respuesta.


- Vayamos a lo serio, que es lo del comer ¿Qué es lo que mejor le sale cuando se pone a cocinar?

Creo que no se me da mal cocinar. Me gusta y lo hago todos los días desde hace muchos años. Le invitaré un día a comer y, hasta ese día, no va a saber usted lo que es un arroz meloso marinero, con cuerpo, sabor y en su justo punto de cocción. Lo malo de esto es que ya le veo autoinvitándose con preocupante reiteración.


- ¿Alguna vez ha escrito un poema que le avergonzaría si lo viese publicado con su nombre?

Le confieso que soy muy aficionado a la poesía, me encanta y escribo poemas, claro que sí. Pero los tengo a buen recaudo por si alguien los encuentra y los lee. No le digo más.


- ¿Qué le resulta más insoportable: que le halague quien le odia o que le critique alguien que le aprecia?

Me encantaría tener amigos que me dijeran lo que realmente piensan de mí. Les estaría eternamente agradecido. Si hubiera alguien que me odiara, que creo que no, no me molestaría que me critique, porque lo espero, sin embargo me preocuparía mucho si me halagara.


- ¿Una palabra del idioma castellano que le guste pronunciar más que cualquier otra?

Uso mucho “componente” porque, aglutina, integra, constituye, pero las que más me gustan son “respeto” y “libertad”


- Imagine que un día se encuentra a Adolf Hitler comiendo solo, junto a usted, en un restaurante. ¿Qué haría? Usted, no él, claro...

Pues me acercaría con cara de estupor y le diría la pena que me embarga que una mente tan genial se haya desvirtuado para hacer daño a la humanidad. Que, ahora, el poder sigue afectando negativamente a muchos. Después, y ya puestos, le diría que pagara la factura de mi comida… Y finalmente, llamaría a la policía y le diría que, a mi lado, está el mayor asesino de la historia.


- Reconózcalo: ¿es de los que empieza a leer los periódicos por la última página?

Dicen que empezar a leer el periódico por la última página es signo de querer huir de la rutina, de lo establecido. Ahora se leen menos los periódicos en papel por la irrupción de los digitales, pero, vaya, yo compatibilizo que es la mejor forma de estar informado. Desde luego yo empiezo a leer el periódico por la portada, pero ¡¡tanta política!! ¡¡tanta corrupción a todos los niveles!! ¡¡tanta opinión dispar partiendo de una misma noticia!!. Nunca se ha hablado tanto de política. ¿Y si se cansa la gente?


- Pregunta muy poco original: ¿Qué pecado capital perdona más fácilmente en el prójimo? ¿Y en usted?

Ninguno de los siete pecados capitales o vicios, me parecen condenables. Si los analizamos, todos tienen su lado humano. Pero le confieso que me dan miedo los que están dominados por la ira o por la envidia o celos. Desde luego, los dos que le cito, no me afectan a mí.


- ¿Nos cuenta que oficio sería incapaz de ejercer por más que lo intentara?

Abogado. Rotundamente. Permítame que no me extienda más.


- ¿Y la ciudad más fea que conoce y a la que solo mandaría a su peor enemigo y sin GPS, para que se perdiera?

Posiblemente, si le respondiera lo que he comprobado, pero no siento, suscitaría no pocas antipatías, incluso, llegaría a oír algún improperio. Pero a un hijo se le quiero mucho, aunque no sea guapo.


- ¿El peor programa de la televisión que recuerde y del que aún no haya podido olvidarse?

Pues todos los que hacen aflorar las miserias humanas y atentan contra la dignidad y el honor. Para mí, programas como Sálvame o Gran Hermano son exclusivamente emitidos para que sus cadenas de televisión, que están en manos extranjeras, se enriquezcan con personajes anónimos, zafios, burdos, indignos y siniestros. El verdadero reality es el público, porque un país donde millones de espectadores ven estos programas, debe preocuparnos. O que, en realidad, pretenden que sea así, que también pudiera ser, porque, como decía el poeta Allen Ginsberg “ Quien controla los medios, controla la cultura”.


- ¿Algún motivo para vivir, que a usted se le ocurra?

Afortunadamente nunca me cuestiono si vale la pena vivir, porque amo a la vida profundamente. Quiero seguir acercándome cada día al propio misterio de vivir, pensar, sentir, buscar, emocionarme, comprometerme, comprender y, siempre, poder tener la capacidad de recordar y de preguntarme a mí mismo.


- A estas alturas, ¿es aún más de libro que de tablet? 

De momento no he encontrado el suficiente atractivo para serle infiel al libro tradicional. El ritual de pasar sus hojas, ver como el tiempo y el polvo los envejece, la seducción de las portadas y lo sensual de tomarlo en tus manos, olerlo y sentirlo, me sigue fascinando.


- ¿Qué es España?

Si yo le reflejara, hoy, lo que yo siento que es España, necesitaría varias páginas para hacerlo. Pero como tengo que resumir le diré que es un gran país al que quiero pero al que le acechan, porque se los crean sus propios dirigentes, peligros inminentes de disgregación, de enfrentamiento y de inestabilidad política y social. Un país con la corrupción institucionalizada a todos los niveles, con una crisis económica que afecta siempre a los mismos, con una tasa de paro y de pobreza insostenibles, una juventud que se tiene que ir, quien pueda, fuera de España a trabajar, y donde los ciudadanos se ven sometidos a esfuerzos que ya no pueden hacer. Y lo más preocupante, es que ya no tenemos capacidad ni para asombrarnos. ¿Optimista? Mientras hay vida hay esperanza pero para que esto pueda remontar el vuelo, tendrían que confluir todos los poderes y eso, en España, que cada uno va por su lado, es francamente difícil.


- Elija entre estos dos, a su gusto (no vale empatar ni abstenerse o alegar ignorancia):

Alf / Don Quijote. Como el Quijote he sido capaz de leerlo dos veces, pues casi prefiero al simpático animalito extraterrestre con hocico prominente, Alf, que me aporta sentido del humor, ternura y ficción, porque, hoy, las realidades son difíciles de digerir.

Aznar/Luis Aguilé. Me gusta mucho la música.

Montaigne/Pascal. ¿Por qué ha puesto usted a dos franceses en mi punto de mira? . Son dos grandes, pero, vaya, me quedo con Pascal por sus grandes aportaciones a la ciencia, lástima que falleciera tan joven.

Chiquito de la Calzada/Javier Marías. Sin duda, Javier Marías. Pues tiene novelas y algún relato que realmente me aportan. Aunque el escritor Sergi Pámies comparó a Chiquito de la Calzada con Miguel Delibes, porque ambos eran creadores.

 

- ¿Cuánto dinero lleva ahora mismo encima?

Me dicen siempre mis hijos que de gasolina en el coche y de dinero en el bolsillo, siempre estoy en el límite. Ahora llevo 40 euros porque voy a comprar un décimo de lotería de Navidad.


- Para terminar: ¿Qué le preguntaría al entrevistador?Pues me lo pone fácil, no podría preguntarle otra cosa: ¿Qué fue del periodismo de precisión, como decía Meyer, de investigación, riguroso y libre ?

(Pues ya que lo pregunta, le respondo como lo veo: está como siempre estuvo, según en qué manos. Al Periodismo le pasa como a cualquier otra religión, con sus santones de referencia, innumerables pecadores entre los que la practican y más aún entre sus devotos, con fieles que aún son capaces de crear en el dios de la Verdad y otros que se conforman con intentar andar el camino hacia ninguna parte lo más recto posible. Tiene usted razón en que se nos pasa el tiempo buscando las formas de ejercer esta profesión y nos dejamos poco margen para ejercerla. Como a todos nos pasa con la vida, aproximadamente).


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