Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
Página inicioFavoritos
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
Domingo, 23 de septiembre de 2018

Los Reyes Magos y el mirlo

El Palacio del Infantado y Guadalajara, bajo la lluvia.
Actualizado 6 enero 2018 12:15  
Compartir: Comparte esta noticia en Facebook Comparte esta noticia en Twitter Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   ¿Algún error?   |   Enviar  |     

 Temas relacionados



Llueve.

Sobre la acera, un mirlo come roscón de Reyes, en un trozo caído y abandonado vaya usted a saber cuándo y cómo.

El mirlo hurga con su pico naranja, pero no encuentra la sorpresa en su trozo de roscón.

Llueve.

Por las calles no hay niños montados en sus bicicletas de estreno. Quizá sea porque los niños ya no se piden bicicletas sino microchips, en sus más insospechadas formas.

Algunas niñas, ignorantes de lo machistas que están siendo en tan tierna edad, juegan con sus muñecas, detrás de los visillos.

Llueve.

El octogenario que todos los días protesta por las obras del Ayuntamiento (las que se hacen mal y las que no se hacen ni mal ni bien) se queja mientras camina. A sus 86 años, asegura que está en las últimas porque le duele todo. Tú le miras y le razonas que el dolor es la prueba más rotunda de que estás vivo. Sobre todo cuando te duelen los cojones del alma (Miguel Hernández dixit). A él, por lo que parece, esos también le duelen.

Llueve.

Te asomas al bar y ves para creer en lo increíble: el hombre solitario y huraño de cada mañana, el que nunca habla y al que nadie habla, el de rostro hosco y maneras menestrales, ha recibido una llamada en su teléfono móvil. Y habla. Y se explica. Y hasta crees ver que le asoma una sonrisa por la comisura de los labios.

Él ya tiene su regalo en la mañana de Reyes.

Llueve.

Que llueva sin parar hasta limpiarnos a todos y volvernos niños cualquier 6 de enero.

Podemos pedirlo. Podemos soñarlo.

Llueve.


¿Te ha gustado este artículo? Coméntaselo a tus amigos y conocidos:
La Crónica te aconseja...
Otros artículos de El paseante

Controlado por:   /  Quienes Somos  /  Autores  /  Publicidad  /  Contactar  /  Privacidad  /  Cookies  /    RSS  /  Agrupación de Medios Digitales