La asociación taurina “ Los Encinares” de Málaga del Fresno celebró el primero de sus actos culturales el pasado sábado, en el centro social de este municipio de la Campiña.
La convocatoria se saldó con un lleno absoluto, a pesar del frio y de la lluvia.
Para la ocasión se contó con la presencia de los maestros Carlos Escolar Frascuelo y José Ortega Cano, que recordaron a los presentes la importancia que tuvieron las capeas para aquellos soñadores de gloria del pasado siglo.
Durante las décadas de los años 50, 60 y 70 llegaban desde distintos rincones de la geografía de España para probar suerte y soñar con la gloria que muchos capeístas buscaban en las tardes de toros en cualquier plaza o palenque de la provincia de Guadalajara.
Muchos dejaron su vida y su anonimato, hoy olvidado; otros, como Frascuelo y Ortega Cano, supieron asimilar la dureza de las capeas y evolucionar sus caminos hacia el éxito, consiguiendo tomar la alternativa y viajar por toda España compitiendo con la élite de la torería de distintas épocas de aquel tiempo casi olvidado.
Han pasado 50 años y toda una carrera, donde no todo fue un camino de rosas, los toros les castigaron con numerosos percances, las cornadas llegaron, pero también el éxito de cada diestro, no sin olvidar que un día Guadalajara y su provincia fue un trampolín para seguir evolucionando en su profesión de valientes toreros que dejaron huella en la Fiesta Nacional.
El acto duró lo que dura una corrida de toros y fue moderado por Miguel Redondo.



El último tercio fue para que pudieran intervenir los aficionados de Málaga del Fresno, quienes también pudieron dirigir sus inquietudes a los maestros.
Entre los presentes se encontraba un capeísta de Málaga del Fresno, Félix Minchillo “Morenito de Guadalajara”, quien recordó con añoranza aquella época.
El presidente de la peña «Los Encinares», Alfonso Camino, clausuró el acto junto con el alcalde de Málaga del Fresno, Jaime Sanz. Ambos agradecieron a los presentes una jornada llena de anécdotas y vivencias que transportó a los presentes a una época sin teléfonos, ni redes sociales donde, tal vez, cualquier tiempo pasado fue mejor o, al menos, diferente.
Los socios de la peña, junto con los maestros, pudieron disfrutar de un asado que se preparó en el horno de leña que todavía funciona desde hace muchas décadas y que es una reliquia para quienes habitan en Málaga del Fresno.

