Texto y fotos: Augusto González Pradillo
El Museo Arqueológico Nacional de Nápoles (MANN) está ubicado en uno de los más destacados palacios de Nápoles, una ciudad que no está carente de impresionantes edificios, precisamente.
Se terminó de construir en los primeros años del siglo XVII como Palazzo dei Regi Studi (Palacio de los Estudios Reales), para sede de la Universidad de Nápoles.
Su adaptación para museo se hizo ya con Fernando IV, a finales del siglo XVIII. Más tarde, de nuevo reformado, se convirtió en Museo Borbónico, como aún deja constancia una inscripción en el interior.

Lo que le ha hecho famoso es su colección de escultura griega y romana, procedente de la excavación de diferentes yacimientos, especialmente en torno al Vesubio y en los Campos Flégreos, más la célebre Colección Farnesio.
Destaca a los ojos del visitante el Salón de la Meridiana, dedicado originalmente por la Real Biblioteca.
El reloj de sol que hace referencia al nombre del salón data del siglo XVIII y su funcionamiento se explica en este vídeo:
Bronces de la Casa de los Papiros se guardan en Nápoles desde que se redescubrieron en el siglo XVIII. Algunos, impresionantes como estos:
En la actualidad, la carrera sin fin de estos dos jovencitos desnudos comparte espacio en el Salone della Meridiana con otras joyas procedentes del mismo edificio ercolano, trasladados hasta este emplazamiento provisional por causa de unas obras de reforma. No están todos pero son suficientes, en cualquier caso, para hacerse una idea del valor de los 24 mármoles y los 63 bronces que de allí se recuperaron.
con obras de Herculano. (Fotos: La Crónica)
Sexo, sexo, sexo
Pero pasemos del thánatos al eros. Para un pueblo tan empeñado en pasar a la posteridad como era el romano, lo de tener en buena consideración el sexo era una muy placentera coherencia.
Lo que era obsceno a los ojos de 1738, tanto en Pompeya como en la más cercana Herculano, no fue destruido sino puesto a cubierto y bajo llave. Casi un siglo después, en 1807, se agrupó en lo que se llamó Gabinete Secreto, puesto que no estaba al alcance de todos los ojos. Ahora, sí… provocando todavía risas nerviosas en algunos.










Más allá del morbo, un museo colosal
El Museo Arqueológico Nacional de Nápoles es uno de los mejores en su género de toda Europa. Sólo por la Colección Farnesio merecería la visita, pero es que en sus salas se desparrama Roma e incluso el Antiguo Egipto con obras de calidad excepcional. Salas amplias y sin apreturas, al menos fuera de la temporada alta, como ha podido disfrutar este periodista.
Así, uno queda eximido de la relación detallada de cuanto desfila ante los ojos y se justifica con una galería gráfica como la que sigue, simples apuntes de la belleza allí acumulada. Hasta los patios y las vistas desde las ventanas y balcones serenan el alma. Y si lo dudan, miren:



















Luego, vayas donde vayas, después de haber visitado estas salas no terminarás de irte porque el recuerdo te acompaña.
INFORMACIÓN DE UTILIDAD
• ¿Cómo viajar?
Desde Madrid hay pocas dudas, puesto que es Iberia la que mantiene conexiones diarias con Nápoles, con un Airbus 320Neo que te deja en la capital de Campania en dos horas y media.
– Precio de la entrada al Museo Arqueológico Nacional de Nápoles: 20 euros para adultos. El primer domingo de cada mes, gratis. Durante las aperturas gratuitas para todos, por razones de seguridad la colección egipcia, el Gabinete Secreto y la sección Magna Grecia permanecerán cerrados al público .




