El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la puesta en marcha de la herramienta ‘Hodio’ para «medir de forma sistemática la presencia, evolución y el alcance de los discursos de odio en las plataformas digitales».
«Nos va a permitir, por tanto, medir de forma sistemática la presencia, la evolución y también la amplificación y el impacto de estos discursos de odio en las plataformas digitales. El objetivo de esta huella, por tanto, va a ser calcular el nivel de presencia, la amplificación de estos discursos en las redes sociales en España», ha asegurado.
Así lo ha puesto de manifiesto durante la inauguración en la Cumbre contra el Odio, celebrada este miércoles en la Galería de las Colecciones Reales, en Madrid. Al foro han acudido expertos y afectados, que analizarán los efectos del odio y la polarización.
Este instrumento, llamado ‘Huella de Odio y Polarización’, «va a ser una herramienta transparente, rigurosa, basada en criterios académicos reconocidos», según ha apuntado. Además, ha aseverado que se expondrán públicamente los resultados «para que todo el mundo sepa quién frena el odio, quién mira hacia otro lado y quién hace negocio con el odio». El sistema combinará análisis cuantitativo y revisión experta para garantizar «precisión y representatividad».
Un espacio sin reglas
El objetivo ha indicado que es «sacar el odio de la sombra, hacerlo visible, exigir responsabilidades a quienes no actúan». «Si me permitís, como diría Gisèle Pelicot, hagamos que aquí también la vergüenza cambie de bando (…) el entorno digital no puede ser un espacio sin reglas, y, a partir de ahora, las redes sociales tendrán que rendir cuentas públicamente por cada contenido de odio que permitan y la sociedad en su conjunto podrá ser consciente de los ambientes en los que nos relacionamos, en los que se mueven nuestros menores y también nuestros jóvenes», ha destacado.
Sánchez ya avanzó esta medida el pasado mes de febrero, durante el World Governments Summit, en Dubái, dentro de un paquete de normas regulatorias para hacer frente a los abusos de las grandes plataformas digitales y garantizar un entorno digital seguro.
Entre ellas, también se encontraba la prohibición del acceso a redes a menores de 16 años, obligando a las plataformas digitales a implementar sistemas efectivos de verificación de edad, o la tipificación como delito de la manipulación de los algoritmos y la amplificación de contenido ilegal.
El odio como arma política
Durante su discurso, el presidente ha alertado de que el odio no surge de forma «espontánea», sino que se cultiva y se utiliza como arma política. «Es como un virus en un laboratorio con el que se experimenta, simplificando la realidad hasta convertirla en un ellos contra nosotros», ha subrayado. Según ha explicado, este fenómeno comienza con estereotipos que reducen a las personas a etiquetas –como presentar a migrantes como delincuentes o ridiculizar a personas trans– y puede terminar en discriminación o violencia.
Igualmente, Sánchez ha destacado que el odio es «un producto que se mercantiliza», algo que ha dicho que «los diseñadores del algoritmo lo saben» y que, por ello, lo potencian para «mantener enganchada a la gente en esos discursos y en esas conversaciones de odio». «Cuando el odio se normaliza en Internet acaba filtrándose en nuestra vida cotidiana, en el acoso en la calle, en la discriminación laboral, en las puertas que se cierran al buscar una vivienda», ha advertido.
Críticas de Sánchez a «X»
De la misma manera, se ha referido concretamente a la red social X, de la que ha dicho que, tras la compra del empresario Elon Musk, el discurso de odio en la plataforma aumentó un 50%. «Hemos pasado de la libertad de expresión a la expresión de dar libertad a la agresión verbal a un espacio donde el insulto se presenta como una opinión y el acoso como un debate», ha señalado.
Del mismo modo, el presidente también ha aludido al episodio ocurrido en julio del año pasado en Torre Pacheco (Murcia), donde una agresión a un vecino de 68 años «se convirtió, en cuestión de horas, en una llamada a la cacería contra personas de origen magrebí».
Según ha argumentado Sánchez, «se intentó transformar un delito individual en una excusa para el odio racial». Aunque a la llamada a la violencia acudieron «muy pocas» personas, según ha apuntado, sí ha añadido que se amplificó en Internet, donde «se intentó construir un relato de enfrentamiento». «El odio hace mucho ruido en las redes sociales pero nunca representa a la mayoría», ha recalcado.
Finalmente, ha reclamado hablar «más de amor y menos de odio» y ha recordado a los que viven «a miles de kilómetros» de España, como en Gaza, Sudán, Beirut o Teherán, y sufren «el dolor y la injusticia».
Óscar López: «No hay que confundir libertad de expresión con libertad de odio»
Por su parte, el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, ha advertido de que es «suicida» no regular las redes sociales y tener que elegir entre la competitividad y la regulación que es «el debate que tratan de imponer desde Europa».
Así lo ha avisado este miércoles en la misma Cumbre Internacional contra el Odio.
«Yo creo que el presidente del Gobierno, que no solamente hoy, viene haciendo ese discurso hace tiempo, viene advirtiendo de lo ingenuos que fuimos todos cuando en 2009 nacieron las redes sociales, que han vivido durante 16 años sin una regulación y ahora todos hemos descubierto que en efecto necesitan una regulación. Primera afirmación: Es que se suicida el debate que tratan de imponernos en Europa, donde hay que elegir entre competitividad y regulación. Es suicida. Por supuesto que hay que regular», ha defendido López.
El ministro ha participado en una mesa redonda junto a la directora del Centro de Información de la ONU en Bruselas, Sherri Aldis; la presidenta del Comité de expertos en Inclusión Intercultural del Consejo de Europa, Karoline de la Hoz, y la jefa del Departamento Político de la Representación de la Comisión Europea en España, e Irina Vasiliu; y moderada por el codirector de El Orden Mundial, Eduardo Saldaña.
Tras señalar que no hay que «confundir la libertad de expresión con la libertad de odio», López ha apostado por regular las redes sociales «como se ha hecho con el resto de sectores». «Cuando se inventaron los coches se inventaron los semáforos y eso no acabó con la industria del automóvil y con el código de circulación. Hay que regular. Y tiene que haber una voz europea que defienda la regulación», ha subrayado.
A su juicio, «el mascarón de proa», es decir, lo que va a hacer que los países europeos entren «de verdad en regular el mundo digital, es el asunto de los menores» porque «hay un consenso generalizado en toda Europa» sobre «la necesidad de establecer una mayoría de edad en redes sociales». «Hay una ley en el Parlamento francés. Hay una ley en el Parlamento español. Se está haciendo una ley en el Parlamento de Grecia. Ya se aprobó en Australia», ha puntualizado.
También ha puesto en valor la creación por parte de Naciones Unidas de un panel de expertos internacional para hablar sobre la regulación de la inteligencia artificial y ha revelado que aspiran a que «la primera reunión» de este comité de expertos «se celebre en España ya en breve».

