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26 febrero 2026
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Piden prudencia con los trasvases antes de que vuelva la sequía

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La Cátedra del Tajo UCLM-Fundación Soliss ha señalado que por segundo año consecutivo las lluvias en la cabecera del Tajo han llenado lo suficiente los embalses de Entrepeñas y Buendía, en Guadalajara y Cuenca, para permitir «trasvasar al máximo permitido hacia las provincias de Murcia, Alicante y Almería».

Se puede activar el nivel 1 de las Reglas de Explotación del Trasvase Tajo-Segura 1, según informa esta Cátedra en nota de prensa, que señala que aunque «en cierta medida» es buena noticia, «conviene no precipitarse».

Describen que la situación actual «no es motivo de alarma, pero tampoco de complacencia» y «el nivel 1 del Trasvase es una categoría administrativa: describe un momento, no una tendencia». «Puede reflejar que este año ha llovido bien en Guadalajara y Cuenca. No dice nada sobre lo que ocurrirá en los próximos tres o cuatro años»

«El umbral que activa ese nivel máximo de trasvase se alcanza cuando el volumen almacenado supera los 1.300 hectómetros cúbicos, que representan apenas algo más del 50% de la capacidad total de ambos embalses». Dicho de otro modo: «el grifo se puede abrir al máximo cuando los depósitos están a la mitad», han señalado desde este organismo.

En este punto, la Cátedra lamenta que «cuando llega la sequía, cunde la alarma; cuando vuelven las lluvias, el alivio borra rápidamente el recuerdo del problema y se vuelve a gestionar como si la abundancia fuera la norma».

PLANIIFICAR CON ANTICIPACIÓN

Menciona que los Planes Especiales de Sequía obligan a las cuencas hidrográficas a planificar con anticipación, a no esperar al desastre para actuar. Sin embargo, «esa misma lógica preventiva no se aplica con coherencia al régimen del Trasvase.»

En este punto, han indicado que «los años húmedos tienen una propiedad política muy conveniente: hacen innecesario actuar».» Si los embalses están razonablemente llenos y el trasvase fluye sin incidentes, reformar las Reglas de Explotación parece urgente solo para quien piense en términos de décadas, no de legislaturas».

«El problema es que los ciclos hidrológicos y los ciclos electorales no comparten calendario. Adaptar hoy los umbrales del Trasvase a las exigencias del Plan Hidrológico del Tajo de 2023 es una decisión cuyos beneficios se notarán en la próxima sequía severa –que puede llegar en tres años o en quince– y cuyos costes políticos son inmediatos: habrá menos agua trasvasada en los años buenos, y alguien tendrá que explicarlo en el Sureste», han criticado desde la Cátedra.

La pregunta relevante reside en «si el diseño actual del sistema favorece la estabilidad a largo plazo o si, por el contrario, incentiva agotar rápidamente cada episodio favorable sin permitir que las reservas se reconstruyan de verdad».