La agencia espacial estadounidense ha contado con información y asesoramiento de investigadores de la Universidad de Alcalá, a petición de la NASA y vinculados al instrumento EPD de la misión Solar Orbiter. Esto ha servido para minimizar los riesgos que las radiaciones solares más peligrosas pueden suponer durante el primer ‘vuelo lunar’ desde 1972.
El pasado 1 de abril, el cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) de la NASA despegaba desde Cabo Cañaveral con cuatro astronautas a bordo. Además, tiene un destino inédito desde 1972 para las misiones tripuladas: la Luna. Así daba comienzo la Misión Artemis II, que se prolongará durante diez días y ha realizado un vuelo lunar antes de regresar a la Tierra.
La misión tiene el objetivo de hacer un acercamiento que sirva como preparación del primer alunizaje con este nuevo tipo de nave espacial durante la misión Artemis IV. A bordo de la nave Orion viajan, por primera vez en una misión de este tipo, cuatro astronautas. Tres de ellos son de la NASA (Reid Wiseman-comandante de la Misión, Victor Glover y Christina Koch) y uno de la CSA (Canadian Space Agency), Jeremy Hansen.
La Universidad de Alcalá (UAH) está siendo uno de los principales apoyos de los tripulantes y de la nave durante dicha misión. Así lo confirmó la propia NASA el pasado mes de enero a los investigadores de la UAH que trabajan desde 2020 en la misión Solar Orbiter lanzada por la ESA con la colaboración de la NASA. Concretamente, reciben y analizan los datos enviados desde las proximidades del Sol por el instrumento Energetic Particle Detector (EPD). Esta esla parte de la instrumentación de Solar Orbiter dedicada a medir las partículas energéticas emitidas por el Sol. Son las más peligrosas para naves y astronautas.
“A finales del pasado mes de enero, mantuvimos una teleconferencia con NASA en la que se nos pidió la utilización de los datos de baja latencia (los que llegan más rápidamente a la Tierra) de EPD para medir el nivel de radiaciones ionizantes (es decir, de radiactividad) que mide la nave mucho más cercana al Sol que la distancia que va a separar a Artemis II de nuestra estrella”, explica Javier Rodríguez-Pacheco, catedrático de Astronomía y Astrofísica de la UAH e Investigador Principal del instrumento EPD.
“De este modo, podemos conocer los niveles de radiación emitidos por el Sol en sus cercanías y, a partir de ellos, estimar tanto el momento como la intensidad con que esas radiaciones podrían alcanzar la zona donde se encuentra la misión Artemis II, evaluando así su posible peligrosidad para la tripulación”, expone el experto, que además de proporcionar la información del dispositivo a la NASA, ofrece también su asesoramiento para la lectura e interpretación de dichos datos.
La UAH en misiones espaciales
Como explica el propio Rodríguez-Pacheco, la Universidad de Alcalá continúa demostrando su papel relevante en la exploración espacial a nivel mundial. De hecho, la directora de la Oficina de la NASA M2M (Moon to Mars) es actualmente la antigua alumna de la UAH Teresa NievesChinchilla, estrecha colaboradora del grupo de investigación SRG-UAH. Asimismo, la UAH ya asesoró a la NASA durante el primer vuelo en Marte del dron Ingenuity, de la misión Perseverance, el 19 de abril de 2021. Esto sucedió tras una tormenta solar que envió partículas cargadas hasta el planeta rojo.
No solo el lanzamiento, sino la misión completa puede seguirse en directo desde el Canal Youtube NASA, la página oficial de la NASA y la cuenta de la red social X

