Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
El Tiempo Guadalajara Búsqueda por palabras Búsqueda por etiquetas Suscripción   
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
Martes, 21 de enero de 2020
   Crónicas tecnológicas  |  El paseante  |  Editorial  |  De mi cosecha  |  En pocas palabras  |  Otras opiniones  |  

¿Qué hacemos con los teléfonos de los muertos?

Esquela informática en catalán de un velatorio en Guadalajara.
Actualizado 3 septiembre 2019 14:15. Primera publicación 3 septiembre 2019 09:43.
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a Linkedin+Compartir con Whatsapp ¿Algún error?Enviar por emailImprimir

Ha sido esta mañana cuando he recordado a aquel hombre, con el que tantos ratos divertidos pasé. Su nombre me ha venido a las mientes y lo he tecleado en Google a través del smartphone, que se ha convertido ya en la extensión natural de nuestra mano.

La respuesta ha sido rápida. También, tajante como una sentencia: el que fue mi amigo, ha muerto.

Por alguna extraña razón, los datos de su esquela cibernética aparecen en catalán: cerimònia, horari, lloc de la cerimònia y también te aclaran en ese idioma el modo en que puedes fer arribar a la família la teva mostra d'afecte. Un recuerdo en catalán para quien solo habló español en su azarosa vida de trabajo, divorcio, más trabajos, enfermedad y muerte.

Va para dos meses que falleció y sus datos siguen vivos para cualquiera que los sepa buscar, sin que la Ley de Protección de Datos los haya hecho aún desaparecer, como sí obliga a hacer con los de tantos otros, que se esmeran en borrar la huella de su pasado en Internet, armados de abogados y desparpajo.

Somos lo que recordamos y también el recuerdo que dejamos. Por eso somos poco más que el aire. El mismo aire en que se aventan las cenizas después de una cremación.

Al final, lo único más fuerte que el olvido es la agenda de nuestro teléfono, cada vez más salpicada de números a los que llamas y no te devuelven una voz. Los que fueron sus titulares ya no están aquí ni quizá tampoco allá.

¿Qué podemos hacer con los teléfonos de los muertos más que dejarlos ahí? No hay mejor nota de condol y siempre será mejor que veure el catàleg floral desde la web de la funeraria para comprarle un ramo de flores a un muerto que ya no está. Y al que nunca le gustaron las flores ni las milongas.

Ya no hay más que hacer.

Descanse en paz él y tantos como él, al resguardo de la agenda de nuestro teléfono móvil.


¿Te ha gustado este artículo? Coméntaselo a tus amigos y conocidos:
La Crónica te aconseja...
Otros artículos de El paseante
Lo que no debes perderte en Guadalajara...

Controlado por:   /  Quienes Somos  /  Publicidad  /  Contactar  /  Privacidad  /  Cookies  /    RSS  /  Agrupación de Medios Digitales