Desde hace más de medio siglo, el Nuevo Alamín es uno de los barrios más populosos de Guadalajara, porque nació para ello: alojar a los que llegaban desde fuera de la ciudad en busca de los nuevos empleos que por entonces generaba la capital alcarreña.
Allí comenzaron su nueva andadura muchos matrimonios y sus hijos, en viviendas humildes con calles no siempre bien mantenidas. Eso no parece haber cambiado con el paso del tiempo.
Nuria, una lectora de LA CRÓNICA, se ha dirigido al periódico para expresar su queja por el estado del barrio. Concretamente, de sus aceras.
«El barrio lleva mucho tiempo sin recibir el mantenimiento que se le presta a otras zonas de Guadalajara y se ve sumido en el abandono», se lamenta.
«Salir de sus casas, pasear o tirar la basura se convierte en una odisea diaria, ya que muchos vecinos tienen una edad avanzada. Y no se trata sólo de la aceras, hay suciedad por las calles, parques, jardines, aparcamientos, podas pendientes de realizar…», insiste.
Y lo ilustra con varias fotografías, que acompañamos a estas líneas:




