¿Qué hotel escoger para pasar un días en Nápoles? Hay mucho donde elegir, según los gustos y el bolsillo de cada cual.
Si hemos de hacer caso a Arturo Pérez Reverte, es de precepto orientarse hasta el Lungomare, esa fachada de la ciudad hacia el mar, que oxigena de olas cualquier paseo previo por las callejas que marcan la imagen napolitana y que está a diez minutos andando de cualquiera de las referencias del siempre animado centro.
Frente al sombrero del escritor también las opciones son varias. Aquí no hay moteles para salir del paso sino diferentes modos de atender al cliente y a la historia.
Una buena opción ha demostrado ser el Hotel Royal Continental. ¿Por qué? Pasen y lean.
Miércoles, 28 de enero de 2026.
El comedor del hotel guarda una sorpresa maravillosa para el viajero que madruga.
Todavía es noche cerrada, no ha amanecido y nada hace pensar en el alba.
Algún grupito de huéspedes charla mientras desayunan. Japoneses dispersos curiosean en las bandejas y van llenado sus platos.
Pero tú, que te has sentado en butaca de platea sin saberlo, estás a punto de asistir a un espectáculo.
Con la modorra del trasnoche no has calibrado bien dónde estás, pero la cristalera que corre de punta a punta el fondo del salón te va descubriendo, según clarea, el espectáculo del mar fundido con el cielo y, a la izquierda, la silueta cada vez más perfilada del Castell dell’Ovo.
Pasan los minutos, entre sorbo y sorbo del cappuccino amablemente servido por la camarera. Ahora, delante de tus ojos se cruzan gaviotas y las olas se encrespan embravecidas por un día que anuncia viento y lluvia.
Al fondo, muy al fondo, se mece la luz de un barco, indiferente al temporal.
Por un momento has creído estar asistiendo al esforzado montaje escenográfico de un director de ópera, emergiendo del escenario.
Pero esto real. Estamos en Nápoles.



Otras razones para sentirte reconfortado
El Royal Continental puede dar más motivos para justificar el acierto de haberlo elegido, sobre todo si desdeñas la estética de la fachada, que recuerda a los años del desarrollismo español, que por aquí llegó veinte años antes que en España.
En esta etapa, el Hotel Royal fue inaugurado en 1955 para ocupar el lugar del aún más histórico Grand Hotel Royal des Etrangers, del siglo XIX. Aquel establecimiento, que albergó a ilustres como Oscar Wilde, no soportó el paso de las tropas de Hitler, que lo incendiaron antes de perder la guerra.
Si te va la añoranza –de la que sus responsables alardean al proclamar il fascino vintage del establecimiento– puedes disfrutarla plenamente en la decoración interior, que mantiene el tono de interiorismo olvidado en tantos otros hoteles. En este, la puerta de la habitación es pesada como pocas, tiene timbre para las visitas y mirilla para asegurarte de a quien franqueas la entrada, entre muchos otros detalles.
Las habitaciones son amplias, cómodas y silenciosas. En cualquier caso, merece elegir una camere superior, vista mare, por razones obvias.
Junto con eso, no falta la concesión a la más novísima cocina, en su restaurante Otto metri sopre el livello del mare, que no engaña en el nombre ni tampoco en sus dos propuestas a precio cerrado, que aconsejamos para una velada agradable, aunque también se puede optar por una carta no exenta de imaginación.
Y más allá de todo eso, el exquisito trato de todo el personal.
Una amabilidad que uno ya no sabría definir si vintage o contemporánea pero, sin duda, reconfortante para quien quiere dejar reposar no sólo el sombrero, como el famoso novelista, sino el cuerpo entero tras una intensa jornada de paseo napolitano.





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Más información:
Hotel Royal Continental
Via Partenope 38/44 80121 Nápoles
• Reservas: +39 081 7644614 F +39 081 7645707
• Información: +39 081 2452068 F +39 081 2455132

